apuntes cortos sobre tomas largas

•October 18, 2012 • 2 Comments

oquéi: todas las decisiones que toma un director respecto de lo que veremos y oiremos en una película terminan siendo decisiones estilísticas, sin importar sus motivos, pero ¿por qué decide no cortar? o, dicho sesgadamente, ¿por qué se resiste a la tentación de cortar?

puede haber razones de ‘moda’, de reto personal, de presupuesto, de virtuosismo, de avances técnicos. ninguna excluye necesariamente a la otra. por ejemplo: dicen que la aparición de ciudadano kane y la bravura de orson welles sirvieron para popularizar relativamente la toma larga en el dialecto cinematográfico ‘clásico’ (o sea: hollywoodense) y las tomas largas de jake lamotta camino al ring despertaron en brian de palma una suerte de envidia que se convirtió en impulso (“cuando las vi dije ‘¡órale!’ y empecé a usar esas tomas muy complicadas con steadicam”, le dijo de palma a tarantino en una entrevista):

las restricciones de presupuesto contribuyeron a que jaime humberto hermosillo se decidiera por hacer películas en video al final de los ochenta y en el aprendiz de pornógrafo justificó diegéticamente no sólo el uso de video sino el hecho de que una de las dos tomas de la película durara cincuenta y tantos minutos.

la pura dificultad de una toma larga es un motivo. ningún participante –fotógrafo (claro), actores, el wey que carga el boom– debe equivocarse. brian de palma agrega y agrega problemas a sus tomas largas nomás por lucidito. o pensemos en la heroica toma larga hacia el final de los hijos del hombre, donde emmanuel lubezki parece francamente jugarse el pellejo (¡imagínense tener que volver a filmar eso!):

y ahí está el “fenómeno” lipdub, donde morros, normalmente preparatorianos, se reúnen para grabar en una sola toma un video sobre la pista de una canción. (el más impresionante de ellos es acaso el de la prepa shorewood, de shoreline, washington, sobre ‘you make my dreams’ de hall & oates, cuya única toma incluye cientos de estudiantes y está grabada en reversa.) en realidad en el lipdub se suman todas las razones anteriores: es una moda y una demostración de virtuosismo que sería imposible sin los avances técnicos que han permitido que cámaras más perfectas sean accesibles a los presupuestos de escuelas públicas:

* * *

¿cuánto dura una toma larga?
claro que la longitud de una toma larga, a estas alturas, sólo puede ser relativa. hacia 1940 el pietaje que cabía en un rollo de cámara no daba para mucho más de diez minutos. la toma/diálogo de la sombrilla en ciudadano kane dura menos de tres, pero está tan cargado de emoción que puede “sentirse” mucho más largo. hoy la memoria de una cámara puede grabar, sin parar, muchísimo más que eso. la única toma de el arca rusa (2002) de aleksandr sokurov dura 99 minutos que, de pronto, se pasan volando. los cuatro minutos y medio del lipdub ‘you make my dreams’ tienen una velocidad casi vertiginosa. la toma de la mujer que limpia las butacas y los pasillos del cine al final de adiós, dragon inn (2003) de ming-liang tsai dura cinco minutos pero el silencio, interrumpido apenas por el cojeo y el trapeo, la inmovilidad del cuadro y la sensación de finitud parecieran alargarla y alargarla:

cosa rara: la duración de la toma larga no necesariamente es equivalente a la duración de los hechos que vemos en esa toma aunque no haya cortes. sí: la toma de adiós, dragon inn dura tanto como la mujer tarda en limpiar –la limpieza está filmada en “tiempo real”–, tal como la toma dura lo que dura el amanecer al principio de luz silenciosa pero en notting hill hay una toma de 110 segundos en que transcurre más de medio año y en la toma “larga” de el origen del planeta de los simios en que césar asciende a un árbol del bosque muir, por primera vez liberado de su correa, transcurren cuatro pinches años.

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¿cuál puede ser la función de la toma larga? ¿de qué demonios sirve? primero, tal vez, para llamar la atención. digamos que venimos de una serie de escenas cortadas en varios planos breves. de pronto, una toma se sostiene, primero unos segundos de más, luego un minuto y dos y tres y… la extrañeza de la toma nos devuelve al diálogo o a la acción con una intensidad que probablemente se había diluido. es el caso de la larga toma inmóvil (más de 15 minutos) que está en el centro de hambre de steve mcqueen. el diálogo entre bobby sands y el cura parece cargarse de más poder aún que el que tendría en “papel”. la longitud y la inmovilidad de la toma son una suerte de subrayado para las palabras:

la toma larga llama la atención también sobre sí misma. (muchos críticos de cine o literatura consideran una virtud el estilo que “no llama la atención sobre sí mismo”. sus razones tendrán. a mí un estilo que no llama la atención, siquiera por su tersura, me parece un desperdicio de tinta o de pietaje.) una toma larga es como aquellos pasajes de góngora o sor juana que comenzaban con un predicado y muchos versos después dejaban aparecer el sujeto y aun más adelante un verbo que, ¡finalmente!, daba el respiro. la toma larga nos hace preguntarnos: ¿cuándo van a cortar?

la toma larga crea entonces un suspenso y, por tanto, una participación más activa del espectador. “¿cuándo van a cortar?”, primero. después: “¿pus qué quieren que vea?” lo siguiente es que la mirada escanee la pantalla en busca de un algo que puede o no estar ahí. la toma larga es un reto o cuando menos una invitación a trabajar en nuestra visión de la película. (el erudito david bordwell y el psicólogo tim smith han estudiado cómo trabaja la mirada del espectador en una toma larga de la ardua petróleo sangriento de paul thomas anderson. vale mucho la pena leer esos textos aquí y aquí.)

la toma larga puede tener un patrón interno. un principio, un medio y un fin, para decirlo en antiquísimos términos. la toma larga no producida nada más para facilitar la edición, la toma larga consciente de sí misma y que busca hacernos concientes de ella tiende a su propio final. el ejemplo más a la mano (y, para muchos, el mejor) es la primera toma de sombras del mal de orson welles. de la introducción de la bomba a la exposición de la pareja principal y de la geografía de los hechos –la frontera entre estados unidos y méxico– al suspenso contrarreloj a la dilación a la explosión y, justo entonces, al corte. el corte como estornudo u orgasmo: distensión: liberación.

y entonces sí: podemos volver a las tomas cortas.

dwain esper : maniac aka sex maniac (1934)

•September 20, 2012 • Leave a Comment

buster keaton : sherlock jr.

•August 24, 2012 • Leave a Comment

“the greatest films of all time” | daniel krauze

•August 10, 2012 • 5 Comments

mi vida como perro (suecia, 1985; lasse hällstrom): no hay una sola cinta sobre la infancia que se le compare. ni el espíritu de la colmena, ni los 400 golpes. así de buena es la ópera prima de lasse hällstrom.

un profeta (francia, 2009; jacques audiard): la obra maestra en lo que va de la carrera de jaques audiard (también director de la magnífica el latido de mi corazón): un drama gangsteril de primerísimo nivel.

fish tank (reino unido, 2009; andrea arnold): lo que mi vida como perro es a la infancia, esta –la ópera prima de andrea arnold– es a la adolescencia. no le sobra ni un cuadro. y la segunda mitad de la cinta esconde una de las secuencias más conmovedoras y enigmáticas en la historia del cine reciente.

network (estados unidos, 1976; sidney lumet): paddy chayefsky probablemente tenía una bola de cristal para ver el futuro. no hay otra manera de explicar cómo le hizo para que esta cinta, escrita por él y dirigida por el gran sidney lumet, siga siendo relevante a más de treinta años de su estreno. y tiene esta escena entre william holden y faye dunaway:

ed wood (estados unidos, 1994; tim burton): decir que es la mejor película de tim burton no es decir mucho (¿cuántas grandes cintas ha dirigido?). pero ed wood es más que eso: un híbrido admirable de comedia y drama, y una historia particularmente sui géneris sobre la naturaleza del éxito y la realización personal. con martin landau, inolvidable como bela lugosi.

the ice storm (estados unidos, 1997; ang lee): la mejor película de la década de los noventa, sin importar la nacionalidad. un drama suburbano absolutamente perfecto.

the last picture show (estados unidos, 1971; peter bogdanovich): la mejor película de la década de los setenta, sin importar la nacionalidad. un drama suburbano absolutamente perfecto.

my architect (estados unidos, 2003; nathaniel khan): conmovedor documental sobre la vida de louis khan, dirigido y narrado por su hijo bastardo, nathaniel khan. no se ha hecho una mejor película sobre un genio.

ladrones de bicicletas (italia, 1948; vittorio de sica): ninguna película ha tenido un conflicto más potente detonado por algo tan aparentemente nimio. y ninguna película es más desgarradora que esta joya del neorrealismo italiano (aunque las noches de cabiria se le acerca).

the last farm (islandia, 2004; runar runarsson): el mejor cortometraje que he visto. punto:

close but no cigar: aguirre: la ira de dios (el mejor herzog); the sweet hereafter (ver este monólogo de ian holm); the karate kid (la película favorita de mi infancia); el camino a casa (zhang yimou dirige la mejor historia de amor, sin un solo beso de por medio); ran (la épica de épicas); la trilogía de the lord of the rings (para satisfacer al geek que llevo dentro).

“the greatest films of all time” | luis reséndiz

•August 9, 2012 • Leave a Comment

escoger un top10 podría verse incluso como un acto de mal gusto: está implícita en él la descortesía de no requerir a un montón de gente que quizá debieron ser invitados de honor. se encuentra también la angustia del coleccionista de no repetir piezas –vicio imposible de evadir en algunos casos– y de no dejar fuera a otras. por supuesto, no es factible cumplir ni todos los caprichos ni todas las convenciones, así que librándome de convencionalismos y ataduras, diez películas que se acercan peligrosamente a mi infancia, adolescencia o temprana adultez, muchas veces en formas misteriosas. –LR

1. tiempos modernos (‘modern times’, 1936) de charles chaplin.
2. ciudadano kane (‘citizen kane’, 1940) de orson welles.
3. sunset blvd (1950) de billy wilder.
4. psicosis (‘psycho’, 1960) de alfred hitchcock.
5. manhattan (1979) de woody allen.
6. volver al futuro ii (‘back to the future ii’, 1989) de robert zemeckis.
7. de paseo a la muerte (‘miller’s crossing’, 1990) de ethan & joel coen.
8. casino (1995) de martin scorsese.
9. fuego contra fuego (‘heat’, 1995) de michael mann.
10. the sopranos (1999-2007) de david chase.

“the greatest films of all time” | gabriel

•August 8, 2012 • 5 Comments

sacar un top 10 es más difícil y vergonzoso que hablar en público: se trata del máximo acto de curaduría y ese acto dejará de estar vigente mañana en la mañana, cuando despertemos y recordemos aquella otra película. quizá por eso mismo hay que restarle solemnidad al asunto. van, pues, diez películas que considero se autoimpusieron un alto nivel de exigencia técnica en todos los sentidos, la ejecutaron con pocos o nulos errores y, encima, lograron desenredar aunque sea un pedacito de estambre de la enorme madeja humana. son, me gusta usar este adjetivo sin temor, películas perfectas.

1. la muerte en un beso (in a lonely place, 1950) de nicholas ray
2. jules et jim (1963) de françois truffaut
3. los malditos (la caduta degli dei, 1969) de luchino visconti
4. aguirre: la ira de dios (aguirre, der zorn gottes, 1972) de werner herzog
5. solaris (1972) de andrei tarkovski
6. malas tierras (badlands, 1973) de terrence malick
7. encuentros cercanos del tercer tipo (close encounters of the third kind, 1977) de steven spielberg
8. el intermediario del diablo (the changeling, 1980) de peter medak
9. fuego contra fuego (heat, 1995) de michael mann
10. the wire (2002-08) de david simon

“the greatest films of all time” | alonso

•August 7, 2012 • 1 Comment


hace poco, preparándose para la aparición de las “10 más grandes películas de la historia”, esa lista tallada en la piedra de una década por las revista sight & sound, apareció en el blog de ernesto diezmartínez una serie de top10 de críticos, cinéfilos y escritores mexicanos (y un dominicano). el mío fue éste. pero, obvio, el mundo ya giró. y muchas cosas han sucedido en estas tres semanas –entre otras, la aparición de la serie de top10 en el blog de diezmartínez, que me recordó al menos tres películas que debían estar. así que ai va una lista paralela y, con suerte, complementaria:

1. el tercer hombre (the third man, 1949) de carol reed
2. sunset blv (1950) de billy wilder
3. what’s opera, doc? (1957) de chuck jones
4. la gran comilona (la grande abbuffata, 1973) de marco ferreri
5. el espíritu de la colmena (1973) de víctor erice
6. stalker (1979) de andrei tarkovski
7. toro salvaje (1980) de martin scorsese
8. monsieur hire (1989) de patrice leconte
9. léolo (1992) de jean-claude lauzon
10. the clock (2010) de christian marclay