borges y el final sorpresa

tendemos a pensar que el final sorpresa es una cuestión cinematográfica y de literatura narrativa. novelas policiacas, películas de horror. psicosis, el sexto sentido, los otros, la aldea son films que se reescriben en los últimos minutos (o segundos) y revelan otra película escondida dentro. los niños que ven fantasmas en realidad son los fantasmas, el psiquiatra es también un fantasma: la revelación de último minuto fuerza a repensar todo lo visto hasta el momento. a borges le encantaba ese artificio. en las ruinas circulares un hombre se propone soñar a otro e implantarlo en este mundo. avanza en su obra, casi ha creado un hombre cuando lo atrapa un incendio y ese incendio no lo quema. estas son las últimas líneas del cuento:

Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.

el soñador era, a su vez, soñado y si volvemos a leer las primeras líneas se recargan de sentido:

Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado…

en la lotería en babilonia comprendemos en las últimas frases que la lotería es imaginaria, que “babilonia no es otra cosa que un infinito juego de azares”. en examen de la obra de herbert quain nos enteramos de que en la novela detectivesca the god of the labyrinth de ese autor (ficticio):

Hay un indescifrable asesinato en las páginas iniciales, una lenta discusión en las intermedias, una solución en las últimas. Ya aclarado el enigma, hay un párrafo largo y retrospectivo que contiene esta frase: Todos creyeron que el encuentro de los dos jugadores de ajedrez había sido casual. Esa frase deja entender que la solución es errónea. El lector, inquieto, revisa los capítulos pertinentes y descubre otra solución, que es la verdadera. El lector de ese libro singular es más perspicaz que el detective.

(a propósito, ese asunto está anticipado en un texto que borges publicó en el hogar y que aparece en textos cautivos.) mucho más extraño y casi decididamente inexplorado es el final sorpresa en la poesía de borges. conozco un ejemplo que perfectamente podría embonar en una película de m. night shyamalan. se trata de tamerlán (1336-1405), que está en el oro de los tigres y comienza así:

Mi reino es de este mundo: Carceleros
Y cárceles y espadas ejecutan
La orden que no repito. Mi palabra
Más ínfima es de hierro. Hasta el secreto
Corazón de las gentes que no oyeron
Nunca mi nombre en su confín lejano
Es un instrumento dócil a mi arbitrio.
Yo, que fui un rabadán de la llanura,
He izado mis banderas en Persépolis
Y he abrevado la sed de mis caballos
En las aguas del Ganges y del Oxus.

en efecto, parece desde el título tratarse de un monólogo dramático (más o menos al estilo de browning, admirado por borges) en que la persona que habla es tamerlán, conquistador asiático. datos dispersos en el poema casi lo confirman:

Yo, el rojo Tamerlán, tuve en mi abrazo
A la blanca Zenócrate de Egipto,
Casta como la nieve de las cumbres.

tal vez imaginamos un tamerlán cansado, roto, cerca del final:

Sueño a veces
Con esclavos, con intrusos, que mancillan
A Tamerlán con temeraria mano
Y le dicen que duerma y que no deje
De tomar cada noche las pastillas
Mágicas de la paz y del silencio.
Busco la cimitarra y no la encuentro.
Busco mi cara en el espejo; es otra.

todos los hombres, inevitablemente, nos hemos mirado en el espejo alguna vez y esa persona que está ahí no ha sido nosotros. así, por ejemplo, escribe paz:

¿caminé por la noche de Oaxaca,
inmensa y verdinegra como un árbol,
hablando solo como el viento loco
y al llegar a mi cuarto —siempre un cuarto—
no me reconocieron los espejos?

¿por qué el gran conquistador no se sentiría ajeno de sí mismo alguna vez, acaso después de una pesadilla? el poema termina así:

¿Por qué no asisto a las ejecuciones,
Por qué no veo el hacha y la cabeza?
Esas cosas me inquietan, pero nada
Puede ocurrir si Tamerlán se opone
Y Él, acaso, las quiere y no lo sabe.
Y yo soy Tamerlán. Rijo el poniente
Y el Oriente de oro, y sin embargo…

¿y sin embargo? entonces vamos al final del libro y en las notas encontramos esta: “Mi pobre Tamerlán había leído, a fines del siglo diecinueve, la tragedia de Christopher Marlowe y algún manual de historia” y el poema se reescribe: tamerlán no es tamerlán sino un “pobre” loco, un hombre encerrado en un manicomio que cree ser tamerlán, y esos esclavos que lo mancillan son los enfermeros del manicomio que le dan sedantes y el rostro que ve en el espejo no es el de tamerlán, claro, sino el de un hombre del siglo xix que leyó a marlowe y algún manual de historia. “busco la cimitarra y no la encuentro”: naturalmente. el poema se reescribe, el poema tenía otro poema escondido adentro. a la vista de sus últimas películas, m. night shyamalan podría y acaso debería aprovechar la lección borgiana.

~ by alonso ruvalcaba on August 24, 2011.

3 Responses to “borges y el final sorpresa”

  1. Buenas ideas hay muchas, pero pocas veces las hacemos. Metan su proyecto acá y háganlo! … http://on.fb.me/pdi2i23

  2. Y no nada más Shyamalan, muchos deberían volver a Borges para escuchar sus lecciones

  3. Miren quesque el mejor lugar para vivir http://bit.ly/nBMBv9

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: