5 inocentes horriblemente asesinados

si juntaras las culpas de todos estos personajes, no llenarían ni la mitad de una latita de lechera. son, probablemente, el último gajo de bondad, amor o simple humildad en el mundo, pero ese gajo será devorado por las bocas que más mierda han masticado. estas son las muertes de inocentes más culeras en la historia del cine:

1. el beso de la muerte (kiss of death: henry hathaway, 1947)

una de las virtudes del psicópata es la espontaneidad. cuando un asesino se entretiene demasiado con los ornamentos, está jugando también con el exceso neoclasicista, con la pomposidad –seven es un buen ejemplo de lo que digo. pero udo (richard windmark) conoce la profesión: sus actos serán memorables si, y solo si, se desenvuelven con naturalidad. su cabeza fría y parsimonia son aterradoras. chequen cómo no duda ni un instante: este pinche viejita tiene que rodar por las escaleras. con todo y silla de ruedas.

2. asalto al banco de st. louis (st. louis bank robbery: charles guggenheim, 1959)

parece que asalto al banco se propuso ponerse solita el pie: la solidísima presencia del joven steve mcqueen halló un excelente contrapeso en la ñoñería del resto del reparto –a excepción, tal vez, de david clarke– y su escena más cruel brillla en medio de una violencia miedosa, muy a medias tintas. pero carajo: si la muerte de la sencilla, casi pastoral ann (molly mccarthy) no te cala, no sé qué pueda hacerlo. su muerte es la muerte de la consciencia luminosa. chequen a partir del minuto 5.20:

3. barrio chino (chinatown: roman polanski, 1974)

la revelación final del secreto de evelyn mulwray (faye dunaway) –que su hija es también su hermana, que su padre es el padre de su hija– no es tanto una de las grandes vueltas de tuerca del cine –que sí–, sino uno de los grandes reveses a la imagen de la femme fatale: esta mujer escapa porque teme, y tus pesquisitas son lo de menos, niño. ¿cuántas cosas no mueren con la bala que atraviesa los ángeles hasta reventar el glóbulo ocular de evelyn?

4. carretera al infierno (the hitcher: robert harmon, 1986)

hace un rato que no la topo en el canal 5, pero recuerdo que la brocha de esta película era gruesísima, y ni siquiera el gran rutger hauer fue capaz de rescatarla. (de hecho creo que carretera demuestra que su potencial era también peligroso: sus ojos son demasiado concentrados, su voz necesita relajarse a veces). pero el ojete john ryder (jeje: hasta el nombre sale de sobra) es capaz de ejecutar una última obra maestra antes de ser ajusticiado: le da una saludable actualizada trailera a la vieja tortura del potro. encima, la víctima es nash (¡jennifer jason leigh!) cuya belleza pudo redimir al mundo de sus culpas. ya lo dijo thomas de quincey: all the cains were men of genius.

(la escena es larga y arranca por ahí del minuto 2.15):

5. ¿quién engañó a roger rabbit? (who framed roger rabbit?: robert zemeckis, 1988)

vi esta escena cuando tenía cinco años y lloré. lloré muchísimo. veintitrés años después quise verla de nuevo como ejercicio de estoicisimo: vomité de llanto. se trata de la escena más dolorosa jamás filmada. yo viviré con ese dolor en el pecho el resto de mi vida, pero otros no. otros han decidido desquitarse convirtiéndose en pozoleros del narco.

~ by gabriel lv on April 13, 2011.

6 Responses to “5 inocentes horriblemente asesinados”

  1. La niña del globo en M, el vampiro de Dusseldorf… Ok, ok… No se ve. Pero siempre me he imaginado lo peor.

  2. a mí me gusta la del pobre idiota que king kong, ya loco de amor, agarra y se lleva a la boca: clic.

  3. Si lo que dices es cierto esto va a sonar horrible, pero después de lo que cuentas me es imposible ver la escena de roger rabbit sin morirme de la risa

  4. creo que la que más me gusta es la del chico que es arrastrado a un tubo de cañería por ESO (IT) curiosamente también es la escena que recuerdo como un profundo trauma.

    • hola kin. tienes razón. en esa película hay gente inocente que muere pero, según recuerdo, nadie muere horriblemente, o sí? es decir: la mayoría simplemente desaparece después de ver al payaso. el sadismo está más bien en lo que te imaginas. yo recuerdo que cuando desapareció el niño tras meter la mano a la coladera me quedé intrigadísimo, no supe qué le había pasado, y pregunté. mi papá respondió “yo creo que le cortó el brazo”. luego pasé una semana sin dormir bien.

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