all the pieces matter: apuntes sobre the wire

The Wire 2

1. sobre aviso no hay engaño. las amplias coordenadas por las que navegará the wire a lo largo de sus más de 60 horas de duración quedan definidas desde sus primeros momentos por lester freamon (clarke peters), el riguroso policía old school que, harto de realizar decomisos sin sentido, está más que dispuesto a consumir las numerosas horas nalga de desgaste que demanda todo buen trabajo policiaco y por fin hacer una investigación eficaz y resonante:

“sigue las drogas, y encontrarás adictos y traficantes; sigue el dinero de las drogas, y no tienes idea dónde te llevará el caso.”

the wire, sabemos entonces, no va a ser una simple historia sobre crimen y policías; tampoco va a ser un exposé de la vida en las calles estilo boys in the hood; ni mucho menos va a ser un intento consistente en mostrar “todas las aristas del problema” en el molde acartonado de tráfico, de steven soderbergh. esto va a ser algo menos pretencioso en sus intenciones de moralina didáctica, pero refrescantemente épico y ambicioso en todos los demás sentidos que importan: una cartografía de la ruta del dinero y de cada uno de los puertos y destinos que la componen; una obra excitante y pertinente, generosa con los personajes y situaciones particulares que la integran, pero siempre superior a la suma de sus partes y fiel a un altísimo objetivo metanarrativo: registrar, de manera acabada y precisa, las contradicciones y absurdos de la guerra contra las drogas, así como de la consecuente decadencia del proyecto urbano de principios del siglo xxi.

2. la ciudad seleccionada para la épica de the wire no es los angeles o nueva york –experiencias un tanto turísticas de la américa moderna, en opinión de david simon, otrora periodista y creador de la serie-, sino baltimore, el hogar lejos del hogar donde todo está conectado en función del narco. en el baltimore de the wire, la corrupción no es un producto del sistema, sino que el sistema es producto de la corrupción: las instituciones se amoldan y pervierten en función de los intereses de un juego que se renueva exitosamente a través del perpetuo reciclaje de sus jugadores. nadie gana en the wire: no habrá, lo intuimos siempre, tal cosa como un clímax resolutivo que le dé un sentido asertivo a la lucha de los personajes; sí existirá, en cambio, una aspiración novelística por desdoblar la historia del estado fallido a través de todas sus esquinas, zonas de carga, corredores políticos, estaciones policiacas, escuelas y hasta inéditos espacios dantescos brillantemente imaginados, como es el caso del hamsterdam de la tercera temporada, esa disfrazada zona de tolerancia que constituye hasta ahora el único esfuerzo de la ficción moderna por visualizar los costos y efectos que tendría en las calles una genuina legalización de las drogas. (los espacios físicos, emotivos y sicológicos de the wire son múltiples y demandan concentración. así como no se empieza los detectives salvajes en la página 120, resulta imposible ver the wire a partir de la temporada 3.)

bajo esa lógica, si bien le sigue la pista a un número significativo de personajes durante sus cinco temporadas, simon no duda en deshacerse de protagonistas que creíamos centrales si esto empuja a la narrativa a una exploración más profunda de sus intereses primordiales (como lo demuestran el emocionantísimo y westernesco asesinato/showdown de stringer bell y el encarcelamiento de avon en la tercera, o la inteligentemente anticlimática muerte de omar en la quinta). no en vano, el punto más alto de la serie es la temporada cuatro, donde casi todos los personajes principales pasan a un tercer plano ante la historia de los niños en las escuelas. recriminación de los críticos de les inrockuptibles a laurent cantet por la palma de oro de entre les murs (la clase): “ya habíamos visto esa película, pero mucho más lograda, en algunos capítulos de la temporada cuatro de the wire.”

3. a diferencia de las intrincadas estructuras sudoku de flashbacks y flashforwards “let’s meet at some point in space and time” que definen al grueso de la producción narrativa convencional de hoy –y que alcanzan su extremo más ridículo en lost -, the wire es renegadamente lineal y ajena a la floritura. casi no hay banda sonora ni arranques visuales lucidores (como si los hay, afortunados como son, en the shield y los soprano). tampoco existen mayores sincretismos estéticos o innovaciones estructurales, a excepción de las segundas mitades de algunos de los capítulos/cierres de cada temporada, marcados por poderosísimos montajes panorámicos que informan el status con el que los jugadores terminan esa fase del juego

la aspiración es otra: the wire se proclama sin humildad como el reportaje ficticio modelo de esta década, porque es, ante todo, el trabajo de un periodista; no de un retoño de la comentocracia o la opinología, sino de un verdadero profesional formado en la disciplina y las exigencias del mejor reportaje investigativo estadounidense . the wire dice las cosas como son, sin facilonas relativizaciones de valor posmodernas, o ya en el otro extremo, tramposas autoconciencias de distanciamiento brechtiano. es obvio que sus padres david simon y edward burns (ambos de notable bagaje vivencial en las calles, ambos de irrenunciable pulsión urbana), han estado ahí, en los diferentes frontlines de la acción, y por tanto asumen como labor de vida la honestidad del relato. su autenticidad es irreprochable y exponenciada al máximo por dennis lehane (río místico) y richard price (clockers), quienes se abocan a pulir la visión original en un complejo engranaje polifónico que nunca se siente incompleto o inseguro. the wire es, en ese sentido, la serie televisiva mejor investigada de la historia.

4. como todo buen reportaje, así sea ficticio, una de las preocupaciones de the wire radica en la desmitificación. en las antípodas de la sofisticación infalible de csi, el 95% los policías de the wire son corruptos, flojos, idiotas alcohólicos y extremadamente comodinos; existe, eso sí, un 5% de “policía natural”, seres formidablemente fallidos cuyos vacíos existenciales son cubiertos mediante una sobrehumana dedicación al trabajo. la “policía natural” de the wire es insuficiente para resolver nada, pero el retrato de su dedicación y capacidad de hacer “mucho con poco” es altamente inspirador. (el michael mann de colateral y miami vice mataría por rozar la sabrosa franqueza de los usos y costumbres con la que se manejan mcnulty y bunk en una peda, por ejemplo.) lo mismo aplica para los demás personajes y espacios de the wire: de la prostituida redacción del baltimore sun hasta la irónica manera en que se crean los mitos urbanos del narco callejero, como queda plasmado en la glorificación infinita que los corner boys hacen de la figura de omar, quien llega a un punto en el que ya ni siquiera tiene que robar: la droga literalmente le cae del cielo. después de eso, omar deduce con lucidez, la debacle es inminente.

5. cualquier personaje”menor” de the wire cuenta con personalidad e historia dignas de una obra individual. todos han sido, de una u otra manera, origen de un reportaje. ya ni al caso hablar de la riqueza de personajes como mcnulty, bunk,omar, marlo, lester, porposition joe o stringer bell. basta centrarse en alguien tan engañosamente secundario como snoop, la perturbadora marimacha sicaria de marlo que, tras mierdísimas momentos de gélida crueldad asesina, se vuelve a tornar totalmente humana, tal cual la conocimos por primera vez, cuando compraba los tools de su profesión ante un vendedor de home depot extrañado por sus megapropinas, al encarar su unforgivenesca muerte con elegancia y sin aspavientos al final de la quinta temporada.

– how my hair look like,mike?

– it looks good, girl.

6. odiaría que se me malentendiera: los motivos para acercarse a the wire no son netamente antropológicos o sociales; los placeres de la serie no son sus sesudas reflexiones sobre la guerra contra las drogas o la decadencia gringa. the wire es, primero que nada, una ágil historia repleta de personajes y situaciones tan conmovedoras como entretenidas. su valor, sin embargo, sí radica en la forma en que, una vez contemplado el conjunto de las cinco temporadas, queda la sensación de haber visto, sin exageraciones, un trabajo oceánico e imprescindible: junto a los soprano, la otra gran crónica de la entropía del imperio americano de esta agonizante década.

p.s. como ya anuncié, este es mi post final en cinécdoque. a todos los que me leyeron en este último par de años, amén de razones y simpatías, mil gracias, en verdad. quedo a sus órdenes en mi twitter o mi blog perdido en el siglo. y como diría mi admiradísimo edward r. murrow: good night and good luck!

~ by mauroforever on June 4, 2009.

26 Responses to “all the pieces matter: apuntes sobre the wire”

  1. Lo padre de tu estilo es que es muy contagioso. Te creo que es increible y me dan ganas de verla. Ya iré a tu nueva casa. Un abrazo.

  2. en una cahiers reciente [y supongo que en muchos lados más] david chase dice que pensó los soprano como “una película quincenal”. quién sabe si al final haya cumplido con su cometido porque, en efecto, la obra se siente como un conjunto, no una suma; pero también muchas veces piensa uno en episodios aislados (ejemplos: tony contra livia en el hospital, el oso en el jardín de atrás, la revelación de que adriana ha estado hablando con el fbi y sus horribles consecuencias, la recaída de chris en la heroína [esa imagen de la feria al fondo!!], el trip de peyote): son, realmente, impecables películas de una hora: exactamente lo que pensó chase de entrada. pero the wire, no importa si simon se lo propuso o no, es en efecto una película [cinco, tal vez, si se las ve en orden], un conjunto sin aristas: una obra hipercoherente, adherida firmísimamente a cada una de sus partes. a mí no me cabe duda de que eso es lo más impresionante, novedoso y, muy probablemente, challenging de ella. quiero decir: debe ser muy fácil que alguien se aburra con the wire: requiere disposición a su ritmo [exagero, pero en “velocidad”, esa cosa casi relativa en cine, me recuerda a angelopulos], disposición a su narrativa que se distiende lentamente, como una larga novela que al mismo tiempo es emocionante y pausada (pienso, por ejemplo, en the moonstone). me recuerdo cuando vi el primer capítulo de la primera temporada; me quedó clarísimo que eso era algo así como el prefacio del prólogo de una obra que, por decirlo con un understatement, era indudablemente mayor.

    da para comentar mucho.

    ps1. alguien tendrá que echarse el post sobre omar (te apuntas, diezmartínez?), uno de los personajes mejor armados, más inteligentes, complejos y entrañables que ha dado no la tele sino cualquier obra de ficción –o, para el caso, de no ficción. está en las alturas, como iago, “lord” jim o el continental op de red harvest.

    ps2. el video del punto 5 (supongo que será el de la muerte de snoop) no aparece. será mi compu?

  3. ps3. ya apareció el video. sí era mi compu.

  4. el personaje de omar es fascinante porque es de los pocos momentos en que la serie se abandona un poco hacia una construcción narrativa más convencional, casi de western –este renegado solitario que se convierte en leyenda–,para después,con mucha frialdad, empujarlo hacia un proceso de desmitificación que se convierte, junto a la mentira del asesino en serie, en el gran tema de la quinta temporada. es muy conmovedor ver a omar volando bajo para acabar donde acaba. seguro que muchos corner boys hablan en estos momentos sobre omar (“fueron 20, no 30 quienes lo balearon,y no se caía”). si aceptaran la verdad, obvio, la esquina luciría todavía más pinche.

    lo del ritmo… siento que se desdobla como una gran reportaje estilo old school: piezas de info que se va aglutinando hasta que de repente toman sentido y dirección. esos momentos de cobro de sentido son alucinantes y me parece que se dan a full por primera vez en los dos últimos episodios de la tercera, donde las hipócritas y devastadoras traiciones entre stringer y avon, así como el showdown del primero con omar y el “hermano” de ny, prácticamente provocaron que me levantara de la cama y gritara “no mames” de la emoción. michael kenneth williams es el actor que interpreta a omar, by the way. increíble actor, como todos en the wire. el ensamble actoral es uno de los grandes ever. sé que no suena cool, pero esa clase de intensidad de todos los involucrados es producto de saber que se está haciendo algo de valor. los cínicos no actúan así, con esa generosidad y gallardía.
    lo de angelopulos… no sé si en conjunto, aunque hay un momento en la ¿tercera? donde bubbles anda limpio por primera vez en muchos años. se da tiempo para ver a la gente, a los árboles, a las hojas. la contemplación es angustiante y hermosa a la vez, sí, como angelopulos.
    los soprano operan en otra dimensión. no son ni más ni menos, pero es otra dimensión. igual que the shield y deadwood. ahora, como sugirió fernanda a fin de año, los gringos dieron un salto cuántico en tv en esta década comparable con el que dio su cine en los 70. los soprano, the wire, deadwood, the shield, mad men…. nuevos formatos infinitamente más interesantes que el 95% de la producción estrictamente cinematográfica.

  5. nota al margen: adoro a michael mann y es grande y lo amo, pero cuando habla de que va a los extremos para generar autenticidad en sus pelis,y uno ve the wire, pues sí queda claro que esos extremos se agotan en la contratación de coachs bien caros para enseñarle a tom cruise cómo disparar una pistola ¿no? como periodista, es muy estimulante ver lo que david simon ha hecho con su persona y carrera; es relevante ver cine que habla de lo que pasa sin aspavientos in your face, con esa autoridad y sabiduría, y olvidarse un poco de la delirante referencialidad cultural masturbatoria de otros trabajos de esta década. sí da gusto, vaya.

  6. wow.la había puesto por instant recall, pero ahora que la veo de nuevo,qué secuencia tan jodidamente cabrona la de bubbles en viaje dante por hamsterdam.

  7. Mauricio,

    No entendí muchas cosas de tu texto porque nunca he visto la serie (sólo soy tvadicto de Mad Men, The Amazing Race y err…Greek; nunca he visto un capítulo de Los Soprano and so on) pero deseo de corazón que te vaya muy bien en esta nueva empresa.

  8. Esta frase que mencionas, Mauricio, la de “sigue las drogas, y encontrarás adictos y traficantes; sigue el dinero de las drogas, y no tienes idea dónde te llevará el caso”, tiene ecos inquietantes en nuestro país. Por ahí lo ha escrito Castañeda (y otros): si realmente la detención de alcaldes en Michoacán o jefes policiales en Nuevo León va más allá de ser puro juego electorero (yo dudo que sea algo más pero supongamos que no es así), la pregunta que queda es la siguiente: ¿saben en Los Pinos a donde los llevará el seguimiento del dinero? Porque si persigues la droga, detendrás narcos… Si persigues el dinero encontrarás corrupción (política y policial) pero también negocios (empresarios dizque muy decentes), narco-limosnas y, ¿por qué no?, contactos directos en gubernaturas estatales y hasta en Los Pinos. The Wire es la serie televisiva que debería revisarse en el México de hoy: más pertinente, imposible, por la complejidad de los personajes pero también por las intrincadas relaciones (rivalidades/colaboraciones) entre ellos, incluyendo la segunda temporada, que trata también de la corrupción en el sindicato de los muelles de Baltimore.
    Otro asunto: en la primera temporada, en uno de los comentarios en audio, el propio creador Simon dice que desde el inició penso en crear un teleserie que fuera el equivalente de una gran novela. “Vamos”, dice, “si uno empieza leyendo Moby Dick uno no sabe gran cosa en el primer capítulo… Todo se va construyendo poco a poco y vamos conociendo a los personajes y nos vamos identificando con ellos lentamente”. En este sentido, con todo y

  9. … que le echa mucha crema a sus tacos (digo, se compara con Melville, nada menos), Simon tiene razón: nadie que vea el primer episodio de The Wire puede adivinar la grandeza de su trama, la complejidad de sus personajes, las sorpresas que nos depara (ese fin de la tercera temporada: es hora que no lo termino de asimilar).
    En cuanto a Los Sopranos: sí, algunos episodios de funcionan como películas independientes (por ejemplo: cuando Tony lleva a su hija a una universidad y por ahí descubre a un testigo protegido al que mata, mientras, en Nueva Jersey, su esposa Carmela recibe al sacerdote en su casa). Esto no funciona con The Wire: hay que ver episodio tras episodio, ir llenando huecos, ir conociendo los personajes, sus debilidades, sus cobardías, sus mezquindades. No es mejor que The Wire: es diferente. De hecho, creo que la estructura de The Wire (digamos, esta ambición novelística) es más cercana a Mad Men o, antes, a Six Feet Under.

  10. no es nada humilde simon,pero no podría ser de otraa manera:es algo tolamente inédito que necesitaba de confianza total para realizarse. lo de las drogas es evidente y obvio que se aplica a méxico y a todos: esta cultura del narco donde se nos hace creer que todo se agota en pintoresquismos y corridos es un distractor de la verdad: el dinero del narco alimenta a TODO el sistema. mad men pinta para convertirse en algo grande también. yo apenas vi la primera temporada.

  11. mil gracias paxton!!!!!!!!

  12. con el asunto de los personajes, ya tienen ganado más de la mitad. creo que si algo no se le perdona a una obra es que no te enamores de los personajes. por lo menos de uno.

  13. very true ana, very true.

  14. Adios Mauricio!!! te leo pronto donde quiera que estés!!!!!

  15. ¡Beso grande!

  16. Mauricio querido, me uno a la despedida colectiva y a la promesa de seguirte por donde sea que te pongas a escribas. Qué gran cosa haber cumplido tu promesa de escribir un post plus sobre The Wire. Más allá de mis payasadas sobre el crush con McNulty, estoy convencida de que esa serie existe en la historia de la televisión como un género en sí misma. La razón de esto, creo, es que en todos sus aspectos —escenario, estructura, construcción de personajes, tono, etc.— niega lo que parecían principios inviolables de la narración televisiva. Lo explicas muy bien en todos los puntos del post: si algo es definitivo en The Wire, es que nada lo es: no se resuelve ningún problema, ningún personaje es imprescindible, no hay principios ni finales, no hay catársis, ni lecciones ni premios para el espectador. Y sin embargo…
    Dice muy bien Alonso que The WIre equivale a una de esas novelas largas que no quieres terminar. Estoy de acuerdo, y, siguiendo la comparación, yo diría que sigue el modelo de las novelas de siglo XIX. Más que una narración, es la descripción de un mundo. Si uno se pasea en él, convive y coexiste con sus personajes, pero eso no garantiza que te lleven a ningún lugar. O que si al día siguiente regresas, te encuentres con las mismas personas. Simplemente, regresas a ese mundo. A la serie de preguntas sin respuestas que plantea la serie, se van sumando las que uno se hace a lo largo de esos paseos. Por eso la necesidad de volver.
    En fin. Envidio a los que no la hayan visto y estén pensando en echarse el clavado a las 5 temporadas. Nada de lo que podamos decir se compara a la experiencia de verla. Abrazos a todos, y nos seguimos encontrando.

  17. Totalmente de acuerdo en que es un mundo donde puedes perderte y revisitar a pesar de que no hay nada seguro en éste;a no ser por el gran juego en sí, que se mantiene igual,como apunté, a través de la rotación y eliminación de los personajes. Tengo muy grabado cuando dijiste por ahí de la tercera temporada que “extrañaríamos estos días felices en que veíamos The wire”. Muy cierto. Y es que a final de cuentas,como igual una vez señalaste, The Wire cumple con la premisa del gran arte: pese a lo desencantado o cruel que pueda resultar su discurso, su contemplación reordena al mundo. Los montajes de cierre de temporada, donde vemos cómo quedan los personajes en el juego, son eso:reordenamientos cósmicos de la urbe, no de Baltimore en específico, sino de LA URBE, la ciudad que es reflejo de todas las ciudades posibles de esta década. Así como David Chase con Los Soprano, no veo como David Simon pueda superar eso.
    Fernanda hermosa, gracias. ¿Quién hubiera pensado que ibas a acabar posteando cartas de amor a judiciales hace ya dos años, cuando dejaste un comment irónico por mi crónica de los óscares? Ahhhh… ¡los caminos de la vida! Nos estamos viendo.
    ¡Abrazo y beso grande!
    ¡Salu2 a todos!

  18. Impresionante y profundo el artículo. Ya mismo estoy recomendàndolo. Saludos!

  19. Gracias Budokan

  20. Si quieres conseguir 50 euros al mes con tu blog con enlaces de texto sin necesidad de clics dímelo.

    Un saludo. Javier

  21. momentos sagrados, http://www.youtube.com/watch?v=6UCmG0XnnnM

  22. Srbungle,¡esa secuencia es padrísima! De nuevo, cuando vemos a hombres at the top of his game trabajando -o robando, como en Heat- es bien contagioso e inspirador, pero siempre son creaciones gélidas que se comportan,pues como si estuvieran hechos de titanio, por seguir con la onda de Mann. Funciona para esa clase de relato grandilocuente y ultracinematográfico. Sin embargo,una de las cosas que he disfrutado enormemente de The Wire es la naturalidad gozosa con la que retrata los usos y costumbres de estos policías que, sin ser de titanio,son élite, la natural police; no por un inflado sentido épico de autoimportancia,sino porque su alma así se los demanda.Verlos haciéndose los guarros es sensacional. Aparte el ritmo del fraseo es casi cachondo.
    Salu2!

  23. Fuck fuck fuck. ¡Eso es economía chinga!

  24. Ya la vi.
    Me emociono y me la acabe echando toda en una semana. Que lastima; me hubiera aguantado para que me durara mas. Efectivamente, una maravilla.
    Tu post, ahora que lo puedo leer, esta chingonsisimo, ya escribire yo algo tambien.

    A mi me enojo al principio la muerte de omar, pero lo que dices es cierto: omar en la quinta temporada pasa por un proceso de dolorosa desmitificacion. Empieza cual gangster retirado de pelicula en la playa, a estar cojeando por el guetto, a ser baleado secamente mientras compraba cigarros. Nimodo, en el baltimore de david simon no hay lugar para algo tan artificioso como un mito
    Saludos, si lees esto.

  25. […] Partido Popular de Valladolid) de mayo-junio de 2010, aparece una crítica mía sobre la gran serie “The Wire” (aunque en la revista viene bajo la firma colectiva “Atwater & Rove”). Aquí os […]

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