sunset blvd

esto es cierto: casi todo, casi siempre, tiene un regusto atroz; pero esto es más cierto en sunset blvd (1950), una de las obras maestras innegables de billy wilder. una lista parcial de atrocidades, pequeñas o de las otras: cuando los dos protagonistas, el escritor de cuarta joe gillis y la ex estrella norma desmond (redefinición sin piedad de lo washed-up, de lo has-been), se conocen a él lo toma por constructor de féretros que ha llegado para medir un cadáver que está en la habitación, bajo una manta: después lo sabremos: es el cadáver enjoyado de un chango de la estatura de un niño de ocho años (“must’ve been quite a chimp” apunta joe en off); otra: superada la confusión, norma contrata a joe para que retrabaje su espantoso guión de salomé pero también, siquiera parcialmente, para que ejerza en ella algunos favores sexuales; otra: el sirviente devotísimo max von mayerling, que escribe falso fan-mail para que norma no sienta la dureza del tiempo, es, en realidad, el segundo marido de la actriz, un viejo director de cine reducido y resignado a esa mínima expresión; otra: en la noche de año nuevo norma ha contratado un cuarteto de músicos, lúgubre o indiferente, para animar la fiesta: pero a esa fiesta no ha invitado a nadie más; otra: norma recibe llamadas de la oficina de cecil b. de mille y, naturalmente, asume que tratan de su regreso (“not come-back, nos dice, but return!”) al cine: en realidad, la oficina quiere rentar su auto, una carcacha ruquísima (ni de mille tiene el corazón para decirle la verdad, cuando lo acosa tenuemente en el estudio). y, por supuesto, la escena final. norma ha asesinado, no sin cierta justicia, a joe; ahora se encuentra en un estado que mezcla el shock con el delirio sin más; las cámaras (las otras cámaras, las del noticiero) han llegado a su casa, con morbo, para comprobar la locura y la decadencia; la esperan al pie de su imponente escalera; norma sale y pregunta: ¿qué pasa aquí?; max, reencarnado en un nuevo de mille, improvista una escena: la escalera pertenece a un palacio, norma es la princesa y la vida, que puede ser extrañamente piadosa, se compadece de norma, envuelta para siempre en su sueño estúpido; son dos minutos de piedad para ella y, para el espectador, dos minutos de la más extremosa vergüenza ajena. pocos momentos más culeros que éstos.

~ by alonso ruvalcaba on September 17, 2007.

8 Responses to “sunset blvd”

  1. y claro: seguimos necesitados de dos nacos en el planeta de las mujeres. ver post anterior.

  2. Esta es una de las grandes; benchmark total. La vi de nuevo hace un par de años y sigue siendo de una fluidez impresionante; bien vanguardista en la forma narrativa. Siempre pensé que María Felix era la verdadera Norma Desmond. Su discurso cuando aceptó la Diosa de Plata (“ah…. la Diosa…. por fin….¿será de plata?), o su participación en un programa de Vero Castro hace como 20 años, donde la entrevistó Jacobo y cuya última imagen era la de María Felix bailando como lamentable reencarnación de la Llorona. Esos fueron, a mi juicio, momentos dignos de Norma Desmond. Irma Serrano es una vil “pretender”

  3. y el humor, güey, ese humor increíblemente cruel, sin cuartel. uno quiere taparse con la almohada, ya no saber porque todo es demasiado horrible, pero incluso bajo la almohada suelta unas risitas que pueden o no llevar culpa…

  4. Y Max, hay que recordar, no es cualquier olvidado director de cine. Está interpretado por Erich von Stroheim, uno de los más geniales y autodestructivos cineastas hollwywoodenses de todos los tiempos, de la estirpe de Welles y del Coppola de Apocalipsis. Un cineasta que fue relegado por sus propias ambiciones desmedidas.
    Otra escena de crueldad insopotable: el juego de bridge en donde aparece, en un tristísimo cameo, un comediante mudo olvidado: un tal Buster Keaton.
    Sin duda, la obra maestra de Wilder.
    (Mañana, cuando me acuerde de El Apartamento, Stalag 17, Double Indemnity, Ace in the Hole… a lo mejor me entran las dudas y pienso en otra película como la obra maestra irrebatible wilderiana).

    Saludos

  5. Yo la tengo en DVD, la conseguí en precio de botadero y la mera verdad no he tenido el valor de volver a verla por la ojetez y crueldad (pero siempre con ese humor que dicen) con que todo acontece. Obra maestra absoluta.

  6. Qué bueno que has posteado este film ya que es uno de mis preferidos. Una amarga y corrosiva visión de una época que había finalizado. Saludos!

  7. woww nunca habia escuchado esta pelìcula, y me ha intrigado¡¡creo q tendrè q conseguirla o me invitas a verla????ha de estar fuerte para q paxton no quiera volver a verla jee
    hermoso principe por fin vì mi link tuve q agrandar la fuente jeje, toy sùper ciega jaa
    besitos maquiavèlicos

  8. […] paralela y, con suerte, complementaria: 1. el tercer hombre (the third man, 1949) de carol reed 2. sunset blv (1950) de billy wilder 3. what’s opera, doc? (1957) de chuck jones 4. la gran comilona (la […]

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