chick habit (con downloads)

con el paso del tiempo y los bandazos a nosotros nos crece la desconfianza en quentin tarantino. va y viene: del falso cool a lo genuinamente poderoso, del humor sorprendido consigo mismo y su agudeza al chiste autorreferencial hipermamón, de la elegantísima estilización de la violencia a la aburrida violencia del mal gusto; y lo peor: de tarantino, un güey que hace películas, a Tarantino con mayúscula, marca registrada o colección de tics. por lo pronto, en lo que se acaba el viernes o en lo que algo sucede acá en cinécdoque o en lo que alguien nos consigue una copia pirata de death proof, el mejor momento del soundtrack de su última película [clic derecho/descargar]:

april march : chick habit

y un descubrimiento reciente, el original de esa rola:

france gall : laisse tomber les filles

también:

y:

~ by alonso ruvalcaba on August 24, 2007.

17 Responses to “chick habit (con downloads)”

  1. Ya somos dos. Si Death Proof llega, bien. Si no, también.

  2. Con Tarantino ha pasado algo de lo que Bergman declaró en un libro de entrevistas con O. Assayas. Decía Bergman -palabras más, palabras menos- que había películas de las que estaba avergonzado porque parecían “películas de Bergman”. Una de ellas era, por cierto, Sonata de Otoño: “una película que parece demasiado de Bergman”, dijo el mismo Bergman. No tenía tampoco muy buena idea del último cine de Antonioni (“Antonioni se ha muerto de aburrimiento: sólo hace cine de Antonioni”) mientras que, en contraste, comentaba: “Buñuel fue extraordinario: casi nunca hizo cine de Buñuel”.
    Dicho de otra manera: cuando un cineasta descubre una veta y nunca se mueve de ahí, repiténdose a sí mismo, mirándose el ombligo, termina por hacer el mismo cine una y otra vez.
    Creo que eso ha pasado con Tarantino. Aunque hay destellos de genialidad en el díptico Kill Bill, se trata de meras películas de Tarantino hechas por él mismo (abundan las películas de Tarantino realizadas por imitadores).
    De alguna manera ese camino diferente que prefiguraba Jackie Brown (acaso su cinta más lograda y satisfactoria) se perdió cuando Tarantino decidió hacer cine de Tarantino: los dos Kill Bill. Es decir, imitarse a sí mismo una y otra vez.
    Por supuesto, espero estar equivocado y que Death Proof no sea, nada más, “una película de Tarantino”. Aunque por lo que he leído, no hay muchas esperanzas.

  3. Mmmmmmmmm. Tarantino divide su obra en dos: las cintas Tarantino , y las cintas que explotan el universo pop que sirve como referencia y deleite de los personajes que habitan las películas del primer grupo. Por ponerles nombres, digamos que hace películas “originales” y “divertimentos de homenaje”. Uffff, son las peores etiquetas de la historia, pero bueno, aguantémoslas para fines explicativos. Jackie Brown, Perros de Reserva y Pulp Fiction son “originales”; Kill Bill 1 y 2, el episodio de Four Rooms y Deathproof (imagino, no la he visto) son de “homenaje”. En Jackie Brown hay una secuencia en la que Samuel Jackson y Bridget Fonda están viendo un programa sobre un comando de viejas asesinas llamado “Chicks with guns” o algo así, pero que es un claro adelanto de lo que a la postre sería el “viper squad” de Kill Bill. O sea, las cintas del estilo de Kill Bill son las películas que les gusta ver a los personajes de Jackie Brown o Reservoir Dogs. La controversia sobre su obra es que los espectadores más “serios” quieren ver un regreso al Tarantino de las “originales”, al que se concentra en la historia y el desarrollo de personajes. El Tarantino del “homenaje”, en cambio, desprecia el diálogo a favor de un refinamiento ultraestilizado de la estética. A mí, la neta, me gustan los dos. Flashback: cuando vi por primera vez Kill Bill, a eso de los primeros 40 minutos pensé: “uta, lo que es retroceder y quedarse sin cerebro.” Y entonces ¡bang!: “the bride” llega a Japón, suena el tema del “avispón verde” y la cinta se eleva a una dimensión de goce estético en la que Tarantino se convierte en un realizador intoxicante. Es un soberbio momento de explosión pop que, a mi juicio, sería mamila soslayar como mero “sampling” referencial. Si ese realizador intoxicante pudiera aplicar ese talento cinematográfico (aprendido sobre la marcha, por cierto) a uno de los guiones del primer Tarantino, aaaaahhhhh, entonces estaríamos todos besándole el culo a Quentin. Saludos. P.D. Lo que sí creo que urge es que Quentin deje de hacerla de padrino de Robert Rodriguez- Ese wei sí es muy mala influencia.

  4. El flashback de Mauricio me llevó a otro flash-back: El párrafo final con el que terminé la reseña de Kill Bill en Reforma, en la semana del estreno:
    “Cuando se estrene el volumen 2, en febrero próximo, veremos si aparece lo que le hace falta a esta cinta: personajes más sólidos, diálogos más vivaces y una historia qué contar. Por lo pronto, hay que disfrutar de los muchos momentos de cine puro construidos por Tarantino. Por ejemplo: Uma Thurman subida en una moto, enfundada en un traje amarillo y viajando en un free-way japonés, todo ello mientras se escuchan los acordes de la serie televisiva El Avispón Verde. Es cierto, puede ser que todo lo que hace aquí Tarantino sea saquear cine chafa, pero el resultado que obtiene no lo es nunca”. Fin de la auto-cita.

    El asunto fue que, por desgracia, Kill Bill 2 fue peor que la primera parte y mucho menos “intoxicante”. Eso sí: el peor cine de Tarantino (¿Kill Bill 2?) es mucho mejor que cualquier película de sus imitadores.

    PS. Ah, y por cierto, los detractores que afirman que Tarantino no es más que saqueador de referencias cinefílicas tienen la mejor arma: él mismo. Chequen esta declaración acerca de Kill Bill 1:
    “Si Kill Bill: Vol. 1 fuera un álbum,
    sería uno de ‘grandes éxitos’”.
    Quentin Tarantino

  5. Aaaaaaaaahhh, caray, yo sí le veo cualidades a Kill Bill 2: el entrenamiento de Tai Pei y la muerte de Bill son secuencias emocionantes, al igual que el diálogo final entre Thurman y Carradine, que es un destello bien bonito de cursilería en medio del overkill pop. Pero bueno, más allá de las preferencias personales, ahí les va una teoría que tengo sobre Tarantino y las razones por las que a muchos de sus antiguos fans les parece ahora tan odioso. Para todos aquellos que hoy estamos en nuestros treintaitantos (me incluyo: 33, gracias por preguntar) Tarantino fue importante en los 90 porque su fama validaba la posibilidad de que la considerada basura cinematográfica podía ser arte, y por ende cualquier pendejo podía ser artista, incluso un geek clasemediero que trabajaba en una tienda de videos. No había ni que estudiar ni trabajar ni nada, nomás con ver y comentar un chingo de babosadas intrascendentes bastaba. La basura, sosteníamos, era bien chida, e incluso hasta más arte que el arte (y la crítica, recuerdo, se excedía a lo cabrón con esto: Pulp Fiction le ganó a Kieslowski en Cannes y todos los asistentes bien felices aplaudiendo, por ejemplo). Esa era la onda indie de los 90: una promoción descarada de la pereza mental. En secreto, sin embargo, creíamos que Tarantino iba a crecer con nosotros, y que, sin perder su personalidad original, se iba a ir refinando al punto en que iba a tornarse en un genio. Más de una década después, Tarantino es el que siempre dijo que era: un wei que hace películas pop para divertirse y sanseacabó. No es el genio que esperábamos, o por lo menos no es un genio para nuestros parámetros, y ya a estas alturas nos caga hasta por razones extracinematográficas cuando lo vemos en alguna entrevista: su nerviosismo y tics faciales, que se nos hacían taaaaan chistosos en los 90, pos ya son insoportables cuando los vemos en su rostro de cuarentón cacarizo. Lo hicimos un héroe porque nos era más fácil entronizar, así fuera de manera dizque irónica, lo asimilable y lo cagado. Así, su supuesto fracaso lo sentimos como todo un trauma generacional, no tanto porque él nos resulte decepcionante (que en realidad no lo es, y ya el tiempo ajustará su obra como se debe), sino porque nos hace cobrar conciencia de que ante la disyuntiva de elegir entre la cómoda mediocridad y el rigor de la ambición, casi siempre vamos a optar por la primera.

  6. Y por cierto, ayer vi 2046 y me acordé de eso de la “película más Bergman de Bergman”. Esa es sin duda la más Kai Wai’esca de Wong Kar Wai. Bien impresionanente en términos visuales, con ideas interesantes, pero nunca vuela como el resto. Una decepción. Esa sí califica como Wai’s greatest hits.

  7. De Kill BIll 2 hay algunos buenos momentos, es cierto. Regreso a otro flash-back: el fin de la reseña respectiva que publiqué en Reforma en su momento:

    “…quedan varios momentos rescatables. El primero se refiere a la humillación/aprendizaje de “la novia” frente al anciano maestro Pai Mei (el astro chino Gordon Liu), secuencia en donde el director deja de lado las “profundeces” de sus personajes para montar varios minutos de acción, humor y amor hacia el cine chafa por el que delira. Y la segunda es una escena digna del director de Tiempos Violentos: dos mujeres se apuntan con sus armas, listas para matarse. Pero una de ellas no quiere seguir asesinando: le pide a la otra que vea la prueba del embarazo que se acaba de hacer, pues espera un hijo y quiere retirarse. La asesina rival ve el resultado y, saliendo de la habitación con todo cuidado, felicita a la otra por estar esperando un bebé…”

    Fin del flash-back.

    En cuanto a Wong: en efecto, 2046 es una lata. Aun los admiradores irredentos de él -me cuento- no pudimos evitar varios bostezos. Un gran maestro que, para variar, se ha enamorado de sí mismo y de su cine pasado: en 2046 Wong casi exige que uno haya visto -y varias veces- In the Mood for Love, Days of Being Wild, As Tears Go By, Chunking Express y demás… Y al final, 2046 es inferior a cualquiera de las mencionadas, y no se diga Ashes of Time. En efecto, Mauricio, otro que cae en el síndrome de hacer cine de él mismo.

    PS. Otro más, también, es el Woody Allen del nuevo siglo… Pero yo estoy dispuesto a perdonarle todo. O casi todo.

  8. Este muy interesante charla me ha llevado a plantear la aterradora, ¿es que acaso Inland Empire el Lynch’s Greatest Hits? = (

    Je, y sobre Woody, ¿dónde quedan Match Point y la que viene Cassandra’s Dream.

  9. Va de nuevo, porque quedó remal. (¿por qué el WordPress no tiene previsualizar comentario?)

    Esta muy interesante charla me ha llevado a plantear la aterradora ¿es que acaso Inland Empire? es el Lynch’s Greatest Hits?

    Je, y sobre Woody, ¿dónde quedan Match Point y la oscura que viene Cassandra’s Dream?

  10. Match Point tiene un par de novedades: el cambio de escenario (Londres por NY) y una pasión y una sensualidad (el beso en la lluvia) que son insólitas tratándose de un director tan recatado como Allen. Pero Match Point es Crimenes y Pecados reloaded. Aunque, eso sí, es la mejor película de Allen en casi una década (acaso desde El Gran Amante o Los Enredos de Harry, esta última sí ooootra cosa en la filmografía de Allen). Y en cuanto a Cassandra’s Dream… esperemos lo mejor de la cinta.

  11. Aclaración: una cosa es una película estilo “greatest hits”, una sumatoria de tics y manierismos de un autor, y otra cosa es una película “suma”, que es un punto cumbre de las obsesiones y elementos valiosos de un director. La primera es una degeneración que muestra cansancio; la segunda es una decantación, una sublimación de lo expuesto en otras cintas. Cintas “greatest hits”: 2046, Tika, Los Infiltrados, Padrino 3, casi todas las últimas de Woody Allen, todas las últimas de John Waters, etcétera. Cintas “suma”: Goodfellas, Blade runner, Todo sobre mi madre, Unforgiven, Persona. Inland Empire y Mulholland Drive, en mi opinión, son cintas suma. Un director puede recuperarse de un greatest hits, por cierto. Matchpoint es de lo mejor de esta década ¿no? Temáticamente es similar a Crímenes y Pecados, pero en un tono noir más atractivo (el humor de Crímenes y Pecados me molestaba, se sentía un tanto forzado en medio del dramón de Martin Landau). La imagen del anillo y la red de tenis es soberbia. Es más, de todas las de Allen, es la única cuyo guión, siento, hubiera podido ser realizado por otro director (y en una de ésas hasta sale algo mucho más sexy y oscuro). O sea, Matchpoint dirigida por el MIke Figgis de Internal Affairs, por ejemplo, hubiera sido algo bien atractivo.

  12. Woody Allen es siempre Woody Allen (o más bien, Woody Allen siempre es los varios Woody Allens que ha sido: a veces más optimista, a veces menos, a veces más ligero, a veces más pesado) y en Match Point (para mí gusto, repito, su mejor película en una década) hace algunos cambios notables (en la contundencia de la sensualidad y en la violencia retratada, por ejemplo) pero, por otro lado, sigue fiel a sí mismo: el retrato de los privilegiados (ahora no son neoyorkinos sino londinenes) sus referencias culteranas más o menos obvias (la lectura de Dostoivsky y la ópera usada en lugar del jazz o blues tradicional), un estilo de encuadre que mezcla el funcionalismo clásico hollywoodense con la impasibilidad de la cámara a lo Ozu y, temáticamente hablando, como en Crimenes y Pecados, una desesperanza existencial que es motor tanto de su comedia como de sus dramas. Como no existe Dios (o le valemos queso) nuestras decisiones son las que cuentan, las decisiones forjan nuestro futuro y el hecho de comportarse moralmente no significa que nos vaya a ir mejor. Ante la ausencia de Dios, pues, tenemos todavía mayor responsabilidad moral.
    También el azar juega un papel central en las dos cintas. La suerte salva a Landau en Crimenes y Pecados (a un vagabundo se le echa la culpa del asesinato de Anjelica Huston) y la suerte salva al joven asesino arribista de Match Point. Uno podría pensar que la conciencia hará locos a los dos asesinos, pero en ninguna de las dos cintas aparece esa sugerencia.
    Pero, claro, coincido en que Match Point no es un “greatest hits” de Allen, sino una interesante y meritoria extrapolación de un tema que, para mi gusto, fue tratado mejor (a lo mejor es la nostalgia lo que me hace escribir esto, lo acepto) en Crímenes y Pecados, una de mis cintas favoritas allenianas.
    En realidad, el mejor cine de Allen está en décadas paasadas (80’s, 90’s hasta Los Enredos de Harry) pero un greatest hits de Allen siempre será bienvenido. Por lo menos por mí.

  13. Fiu. Gracias por la aclaración.

  14. Creo que Tarantino es un poco lo que mencionan sobre un artista que está siempre en el borde entre lo genuino y la pose. Quizás si fuera un poco más prolífico nos inclinaríamos a pensar que es verdaderamente genuino pero como se toma demasiado tiempo para hacer una película nos hace pensar que se cree un verdadero artista. Muy bueno el video que has colgado. Saludos!

  15. Aprende a escribir por favor.

  16. “por fabor”…digo, ups!

  17. a

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