cine comestible


principio
igual que la narrativa o la poesía, el cine comestible casi siempre es porquería pura. el primer ejemplo que se viene a la mente (y tal vez el peor de todos) es la insoportable como agua para chocolate de arau (1992), una medio comedia, medio recetario que no rehuía al temible “realismo mágico” y que gringos y mexicanos se tragaron encantados de la vida como quien se traga un skwinkle y lo piensa mole de olla. su tagline era: “¡un festín de los sentidos!” jeje. y de ahí pal real: las mujeres arriba de fina torres (2000) quería jugar con la mezcla de una cocinera brasileña, platillos hiperpicosos y las tetas de penélope cruz (en la peor actuación de su vida) pero fue incapaz de levantar una erección medianamente decente. tagline: “el verano viene caliente.” pobre de la comida y pobre del sexo, que también los juntaron en chocolat de lasse hallström (2000; el güey no era malo: recuérdese la encantadora mi vida como perro, del 85) con resultados antihigiénicos. en tortilla soup de maría ripoll (2001) un antiguo chef “ha perdido el gusto por la comida” mientras sus tres hijas buscan “la receta de la felicidad” con los previsibles resultados de buenaondez para todos gracias, claro, al poder que tiene la comida para reunir a los corazones tan blancos. tagline: “una comedia que le despertará el apetito.” ugh. quién sabe de cuántos bodrios tenga la culpa ese guiso despreciable de comida, nostalgia, apapacho y buena onda familiar, pero seguro habrá que adjudicarle no reservations de scott hicks, que se estrena pronto, donde una “accomplished chef”, catherine zeta-jones sin escote, debe encargarse de su sobrina. el amenazante tagline en inglés es “something’s cooking this summer!”; en español: “no todo se puede pedir a la carta.” tú sabrás.

nudo
obviamente no todo el cine comestible es así. también hay tibiezas sencillas como tampopo de juzo itami (1985), que viene en clave de western: un camionero llega al pueblo para ayudar a tampopo a levantar un local de fideos; o como comer, beber y amar de ang lee (1994), sobre un antiguo chef de taipei que ha perdido el gusto por la comida y sus tres hijas buscan la receta de la felicidad… con la ventaja de que la comida sí se antoja y la desventaja de haber propiciado tortilla soup; o el banquete de bodas, también de lee (1993), que es pura corrección política pero, otra vez, la comida no está filmada sin brío. (no haría mal el jefe steingarten en pasar a revisión sus gustos cinematográficos. en la página 258 de it must have been something i ate escribe: “las escenas iniciales de comer, beber y amar de ang lee son probablemente la máxima pieza de cine sobre comida que se ha filmado.”) también hay películas, pocas, que están realmente bien, como el armónico festín de babette de gabriel axel (1987), con su alucinante sopa de tortuga y sus alcances eucarísticos; o jamón jamón de bigas luna (1992), con un javier bardem incontenible de cachondo y una penélope cruz ahí sí sabrosisísima. y también, pero son extremadamente raras, hay obras maestras. un ejemplo: la gran comilona (1973) del orate marco ferreri, cuyos protagonistas se dan una última encerrona de comida, alcohol y sexo, abismal, desesperada, de un alcance subversivo con ansias de absoluto. otro ejemplo: el cocinero, el ladrón, su esposa y su amante de peter greenaway (1989), que es un ataque contra todo: contra thatcher, contra la revolución, contra el estómago. en su salvajismo, nada humano le es ajeno. la última secuencia, el amante rostizado en un gran platón con el pito como premio para el comensal, es indeleble. otro ejemplo: ratatouille (2007) de brad bird.

desenlace
luego de perder familia y clan en un desagüe vertiginosamente real, rémy (patton oswalt en la versión en inglés), una rata de nariz superdotada y entusiasmo glotón imparejable, termina en el drenaje profundo de parís, justo debajo del restaurante de su admirado chef gusteau (brad garrett). el local solía estar entre los grandes de la ciudad pero perdió un par de estrellas tras una reseña de ingenio demoledor del cadavérico crítico anton ego (peter o’toole, delicioso); el hecho llevó a gusteau a una depresión que resultó fatal. a cargo de la cocina ha quedado el taimado skinner (ian hola), antes sous-chef ahora tirano inclinado al varo fácil de los burritos de microondas. (porciertos varios: el restaurante en declive parece inspirado en la decadente tour d’argent de parís; el chef gusteau, físicamente, en la papadón de paul bocuse; su tragedia, en la del cocinero suicida bernard loiseau; el espíritu pasado de lanza de la cocina lo proporcionó, creo, tony bourdain, que sabe de tiranías.) mediante un curioso sistema de titiritero la rata chef consigue usar al apocado garbage-boy linguini (lou romano) como agente de sus recetas, que le devuelven credibilidad al restaurante y la capacidad de asombro al crítico muerto en vida. (entre otras cosas que no tengo espacio para repetir.)

es cierto que el animador brad bird ya había dado muestras de un conocimiento agudo del movimiento mamífero en su episodio family dog (1987) de amazing stories, y que en ratatouille sus ratas alcanzan una complejidad visual verdaderamente orgánica (dice richard corliss que rémy es un shakespeare del encogimiento de hombros); que el diseño de este parís manto policromo parece más hermoso que el del verdadero parís; que la amistad entre rémy y linguini se da con una verosímil, conmovedora lentitud; que los platillos (asesor: el gran thomas keller de the french laundry) conocen un brillo y una fuerza genuinos; que se puede concordar con su vindicación del talento individual. sí, pero más cierto aún es que en su gran clímax, aquel en que el viejo anton ego prueba un plato de ratatouille (una confección de vegetales campesina) y ese plato lo devuelve a un pasado vivo como un pájaro –el niño anton, apapachado por una ratatouille maternal hace mil siglos–, para que él diga una olvidada verdad: “sí, me gusta la comida”, es por un instante inmenso un espejo del que mira desde la butaca y recuerda una verdad que había perdido entre tanta mierda empaquetada, entre tantas y tantas películas que vienen y mueren cada día: “sí, aún me gusta el cine.”

~ by alonso ruvalcaba on July 12, 2007.

14 Responses to “cine comestible”

  1. lo publiqué en la jornada, pero los redactores ahí le acomodaron una sabrosa madriza.

  2. No imagino como esté “No reservations”, pero vi la original alemana “AKA Drei Sterne” (“Deliciosa Martha” en español, menos en México, donde se tituló “Las delicias de la vida”), a la cual refritea y que no me parece del todo despreciable. A riesgo de ser injusta, no le auguro la gran cosa al remake gringo, seguro más billete en la producción, nombres más famosos y no mucho más.

    No se si sea muy comestible, pero a mi me encanta “Delicatessen”

  3. Obvio la regué mandando dos veces lo mismo; este Blog es diferente y yo medio babas, una combinación peligrosa en mis manitas, Por fa, bórralo.

    Aprovechando el viaje, respecto de tu comentario de la madriza que te acomodaron los lectores de “La Jornada” -me late que exageras en lo de madriza y solo fue una madrinita-; a mi si me gustó “Marginalia: cine comestible”. Quizá a tus habitues inconformes les pareció muy leve en comparación de lo que sueles publicar; yo nunca te madrearía por algo así… bueno… a lo mejor externaría mis dudas de que la Penélope Cruz está sabrosísima…

  4. bueno, a los lectores quién sabe qué les habrá parecido. más bien fue a los redactores, que le hicieron unos cambios increíbles.

    abrazo marichuy

    ps. sabrosísima en jamón jamón, claro

  5. Podría ser como bien mencionas todo un género en sí mismo. Recuerdo el aroma de la papaya verde que también tocaba temas culinarios o Vatel de Joffre. Saludos!

  6. Yo sólo estoy triste porque la ola de remakes no para. Ahora va a ser la de Bella Martha, en versión whitebread con la Zeta Jones y el Eckerhardt. Huele a basura, por no decir otra cosa.

  7. and then came Ratatouille.

  8. y qué me dices del bodrio de “corazón de melón”? Yo lo que quiero es que ya termine el verano..

    Por cierto, gracias por pasar a soundtracking!! Ustedes son consentidos por esos lares…

  9. Comer en sueños un banquete como Emil Jannings, comer hasta convertirse en cerdos (CHihiro), comerte al otro mientras le haces el amor (trouble every day), cine indigesto pero delicioso.

  10. Ratatouille es masterpiece, así sólo sea por la manera tan sencilla y brillante con la que visualiza el placer del sabor (fondo negro con súbitas explosiones de color). De hecho, yo diría que es la película animada más sensual de todos los tiempos. Ahora, un placer culposo del cine culinario sería Acá las tortas, en la que Joaquín Pardavé y Sara García son unos torteros que, con un gran esfuerzo, logran mandar a su hija a la universidad. La hija, tan malagradecida como el 90% de los vástagos emanados de la época del cine de oro, los niega entre sus amigos popis de la “uni”. El momento culero: en una fiesta, a estos niños popis se les ocurre contratar unas tortas que, oh casualidad, resultan ser las de Pardave y García. Cuando la hija se los encuentra, los niega tres veces como el apóstol a Jesús ( y hasta dice algo como: ja ja, mira a estos pintorescos torteros). Paradave y García aguantan vara, pero en la noche, cuando se reencuentran con su hija en el hogar familiar, le reclaman, con lágrimas en los ojo: “aunque este dinero apeste a jamón y cebolla, es con el que te hemos dado educación y la esperanza de un mejor mañana…” ¡Venga!

  11. no reservation si quedo en español como Sin Reservas, de todos modos, no es buena; cumple la funcion de entretener parejitas cinemex y vender palomitas, fuera de eso dos o tres (literalmente) tomas en la cocina: una de jitomates asados y de las otras dos no me acuerdo, asi de poco impresionante fueron.

  12. ees un fiasco

  13. […] · up. ya en serio en serio en serio: ¿podemos dejar de hablar de los diez primeros minutos de up? (yo prometo no volver a mencionarlos nunca.) hay un buen gag en toda esta peli. y me estoy viendo generoso. oh rémy, where art thou? […]

  14. He leido vuestro articulo con mucha atecion y me ha parecido interesente ademas de bien redactado. No dejeis de cuidar esta web es bueno.
    Saludos

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