manderlay

mauro desde MySpace:

La segunda parte de la trilogía de estados unidos: tierra de oportunidades (la primera fue dogville), escrita y dirigida por el escurridizo, reptiliano, provocador, cínico, hiperlúcido, cruel, controversial y siempre interesante lars von trier (creador del autoirónico movimiento dogma 95 y padre de rompiendo las olas, zentropa, los idiotas y el elemento del crimen), sigue contando las andanzas de grace (interpretada por bryce dallas howard en extraña pero efectiva sustitución de nicole kidman) y su padre (willem dafoe sustituyendo a james caan en el papel del dios-gángster al que no le queda otra que soportar los arranques de ingenuidad y fe de su hija) por el estados unidos de los treintas. esta vez paran en manderlay, un pueblo donde aún domina el régimen de esclavitud sobre la población negra (liderada por un aparentemente pasivo danny glover, aceptando con valentía uno de los papeles más polémicos imaginables para un actor negro de renombre).

después de pasar varias semanas soportando las guarradas machines y cínicas de su padre, una cansada grace de nueva cuenta vuelve a desafiar a su complaciente progenitor (quien renuentemente le deja unos cuantos gangsters/ángeles para su protección) y quedarse en manderlay para abolir la esclavitud en el poblado e instaurar un régimen democrático que le dé a los negros la capacidad de ser libres. grace, desde luego, ignora que la mayoría no quiere ser libre, y que, como bien diría esa rolita de nine inch nails, el grueso de nosotros encuentra “la felicidad en la esclavitud”. von trier es un genio, pero como tiende a suceder con todos los genios, a veces su genialidad se ve vulnerada por una cierta compulsión a ser consumidos por la idea de su propia importancia (ejemplo: dancer in the dark hubiera sido enorme sin esa última hora sádica en la que un ególatra Von trier parece deleitarse con la tortura cuasitelenovelera de björk). afortunadamente, éste no es el caso: manderlay no sólo retoma con fortuna la propuesta estética de dogville –-un esquema de representación teatral donde todo está filmado en un estudio mínimo donde los muebles y buena parte del espacio está marcado por trazos de gis y por el consenso entre actores y espectador que, por mencionar un botón de muestra, una puerta es una puerta si los dos concuerdan que en efecto está ahí (más allá de que no esté)–, sino que la depura en un explosivo y ágil “morality play” que se sitúa a millones de años luz de cualquier afán sermonero o desplante buena onda de “corrección política”.

como sucedía con la población hipócrita de dogville, los negros de manderlay son una mierda y merecen ser eliminados de la faz de la tierra. aunque ojo: esta vez el padre y sus gangsters no se aparecerán a limpiar el pueblo y, en un giro interesantísimo, grace nos resultará casi vomitiva en su arrogante afán de querer obligar a la humanidad a ser “buena y avanzada”; “buena y avanzada”, claro está, bajo su limitada concepción religiosa/celestial/democrática/occidental, no de manera muy distinta al afán de cierta superpotencia consistente en forzar a todo el orbe a ser “demócrata” a huevo y por sus huevos. el shot final de grace vagando por el mapa de estados unidos hacia washington nos anuncia lo que vendrá en una tercera parte. manderlay es una obra maestra al igual que zentropa, rompiendo las olas y dogville; la clase de cine que no sólo vale la pena ver, sino que uno necesita ver.

~ by gabriel lv on June 10, 2007.

5 Responses to “manderlay”

  1. Manderlay es, además de una feroz filípica antiamericana, otra encendida pieza de radical misantropía por parte de von Trier. Aunque es cierto que los torpes afanes de Grace se pueden entender como una cáustica metáfora de la intervención armada de Estados Unidos en Irak para imponer la democracia a punta de balazos, la realidad es que el cine de von Trier y su desencantada visión del mundo rebasan con mucho el panfleto político, por más pertinente que éste sea. Para el von Trier de Dogville y Manderlay la humanidad y sus instituciones no tienen remedio, las buenas intenciones no sirven de nada, el poder sólo sirve para hacer daño y el ser una víctima no te hace necesariamente mejor, sino todo lo contrario. Es grande von Trier, pero no el más optimista de los cineastas. Aunque, la verdad, ¿tiene y tenemos nosotros razón para ser optimistas?

    Saludos

    Ernesto Diezmartinez

  2. no hay ninguna razón para el optimismo, por supuesto. el optimismo es una distracción o, si quieres otorgarle un poco más de cerebro al imbécil ser humano, una willing suspension of disbelief

    saludos también

  3. Yo no tengo problemas con Dogville ni Manderlay en el sentido político. Se me hace muy pertinente el panfleto -perdón- discurso crítico. Lo que me da muchos problemas es la estética. Muy mamona para mi gusto.

    Creo que si todo fuera más “real”, no sé la película sería más contundente con más mala leche, aún.

  4. Creo que la propuesta de este tipo de cine hay que entenderlas como dices desde un lado crítico en muchos casos teniendo en cuenta los elementos sociales que se ponen en crisis. Tu reseña es muy buena y ya tendré que ver este film. Saludos!

  5. Parece que finalmente se cierra esta polémica trilogía de Lars Von Trier sobre norteamérica. De las tres la que más me ha gustado es Bailarina en la Oscuridad. Quizás sea la menos Brechtiana de todas y ese sea un punto para convencerme. Saludos!

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