3 razones para un musical (con download)

outrageously beautiful

de todos los géneros del cine clásico de estudio, el musical es seguramente el que ejerce menos atracción en este principio de siglo. arrinconado a simplonas bromas gay en will & grace y semejantes, con apenas un par de salteadísimos ejemplos meritorios (dancer in the dark, everybody says i love you), el gran musical –eso sentimos acá en cinécdoque– merecería al menos una parte de nuestras preferencias. aquí, tres razones por las que nosotros siempre volveremos a ellos. (y, hasta abajo, un download.) 

el gran musical no es frío. acostumbrados a la emoción frontal, sincera o falsamente desgarrada, los ojos de nuestro siglo parecen pensar que el musical, con sus coreografías de técnica refinadísima, es puro relumbrón. lo mismo sintieron, durante siglos, los lectores del góngora más despampanante. como en el caso del querido poeta, esto es falso por la sencilla razón de que la coreografía es la sustancia no el accidente: el corazón –o la mente o la memoria o como gustéis llamar eso– está vivo ahí. un ejemplo es esta pieza perfecta de sombrero de copa (un film de la rko de 1935), obra maestra total, entre otras razones porque apela a la identificación profunda. en este crescendo de poderosísimo virtuosismo técnico está lo más entrañable de sus personajes –ginger e fred– y acaso de sus espectadores.   

 

el gran musical no es solemne. (no confundir con el punto anterior: lo solemne puede ser cálido; prueba: una hermosa elegía fúnebre.) ¿qué puede estar más alejado del desparpajo –se dice, al parecer, el cinéfilo de hoy– que, en un estallido de emoción, un actor se suelte al canto barítono o al estudiado baile? esa aproximación, creemos, es errónea porque cuestiona lo incuestionable: el personaje suelta la canción o baila tap porque eso es necesario en su universo: es la única forma de expresión real que existe ahí. es la única forma de ligar y de jugar. júzguese este ejemplo del gran jefe stanley donen, donde un bailable de granero sirve para el intercambio jocoso de parejas, para el lucimiento personal en pos del encontronazo amoroso y, obvio, para la risa del que mira. el musical, que no aspira a la imitación de la realidad (o a la realidad apuñalada por lo imaginario, como el horror), es el género del guiño irónico por definición. la película es 7 novias para 7 hermanos y es pura dicha. 

 

el gran musical no es inocente. mienten quienes dicen que vivimos un mundo más horrible que el que padecieron nuestros antepasados. hay una frase irrefutable en el averroes de borges: “entonces [siglo xii] como ahora, el mundo era un lugar atroz.” el gran musical, fatalmente, tuvo que darse cuenta de esta verdad y buscó el delirio, la alucinación y el imposible para dislocarse del desierto de lo real. busby berkeley, coreógrafo y director, es el maestro más terrible de esa fractura. no sorprende que algunas de sus coreografías no pasaran la censura: son el ejercicio, outrageously beautiful, de una mente rota, loca. como la ebriedad y el sexo anal, la locura es un enemigo (en la romántica terminología paciana) del buen funcionamiento de la sociedad. para ver el siguiente y último ejemplo de esta serie, the lady with the tutti frutti hat (que está en the gang’s all here de 1943), nosotros recomendamos lo más sano: contacta a tu díler, consigue un ácido, métetelo todo o una parte y al rato, cuando empiece a pegarte, contempla. luego nos platicas.   

  download. descendiente directo de porter y gershwin, stephin merrit de los magnetic fields es uno de los mejores letristas del pop. que conoce y comprende el gran musical queda clarísimo en esta rola. ya se sabe: clic derecho/descargar: 

the magnetic fields | busby berkeley dreams

~ by alonso ruvalcaba on April 18, 2007.

14 Responses to “3 razones para un musical (con download)”

  1. ¿Qué opinan de Chicago de Rob Marshall? No es frío (es bastante cachondo), no es solemne (es bastante desmadroso), y no es inocente (es cínico a rabiar? ¿Les gusta?

  2. yo, la neta, no la vi…

  3. Buuuuuuuuuu!!! = )

  4. pues volvamos a ellos

  5. Chicago rules! Si el elemento central del expresionismo fuera el delirio cachondo, en lugar de la angustia, su pieza central cinematográfica sería Chicago. Ja ja. No, neta que es muy divertida. El trabajo de edición, además, es soberbio. Mmmmmmm, de los musicales notables de los últimos tiempos yo pondría Hedwig and the angry inch. Vaya, Midnight radio es una canción que el mismo Bowie envidiaría (no en vano es el musical favorito del maestro).

  6. Me encanta Cinecdoqué!

  7. *urgente*

    Mañana por la tarde Chicago en la Cinetuerca.

  8. Saludos!!
    Llegué a este blog por el post que hizo Paxton en el suyo… La verdad es que esta super su blog. Comento en este post porque en cuanto vi la palabra ‘musical’ me llamo muchisimo la atencion.
    En verdad me gustan mucho los musicales, creo que son el tipo de pelicula que mas he disfrutado.
    Un compañero alguna vez me dijo que en los musicales no pasaba nada, que solo bailaban y que por eso le aburrian… POR DIOS!!! Que comentario tan mas equivocado. No hay mejor manera de reflejar la psicologia de los personajes que a través de una cancion o de un baile!!!!!!!!!!!
    Chicago me super gusto, Moulin Rouge me encanta, Grease es inolvidable… De los ultimos buenos bailes que vi en el cine esta el de Pride & Prejudice, aunque no se trata de un musical.

  9. Y el musical no es neutral (lo que se deriva de las magníficas cosas que han dicho en este post). Creo que siempre implica una postura política/ideológica/filosófica. En este sentido, creo que el Chicago de Marshall es horrible, sobre todo, frente al Chicago de Fosse.

  10. No hay Chicago, de Fosse, en el cine, lo hubo en Broadway, en 1977. Después, ya a fines de los 90, se repuso Chicago en Broadway y se llevó al cine. El texto no cambia en ninguna de las producciones. Mmmmmm, no te referirás al Cabaret, de Fosse. Esa sí es película y es de Fosse.

  11. Bueno, acabo de ver Fiddler on the Roof y debo admitir que me gustó bastante :: Es un musical inteligente, crítico, divertidísimo y bien hecho (en cuanto a la onda del discurso audiovisual).

    Entre mis películas favoritas también se encuentra el musical de Fusse del que ya han hablado :: Cabaret.
    -> Es crítico -la prueba está en que cada canción es una metáfora del contexto de los personajes y de la sociedad de aquel tiempo, en aquel lugar-,
    -> Es encantador -nadie puede negar que la voz y la gracia de Minelli son inigualables… y encantadoras.

    Otro del que ya han hablado y que también me gusta :: Moulin Rouge. Buen drama romántico, buena producción …y Kenobi luce bastante guapo -me sorprendió saber que cantaba…ésa de Come what may es de mis gustos culpables.

  12. […] hit the boulevard! (con download) (y con borges) (el tema no es nuevo en la colección de cinéc. para una visión más global, pueden revisar nuestro número de abril: tres razones para un musical). […]

  13. El musical es un género más cercano al karaoke o al travestismo que al cine.
    Yo empezaré a ver musicales el día que Clint Eastwood baile con un paragüitas debajo de la lluvia.
    De todos modos, muy linda reflexión.

    • bueno, Clint Eastwood no baila con un paragüitas debajo de la lluvia, pero SÍ canta en la película PAINT YOUR WAGON, versión cinematográfica de un musical de Broadway de finales de los cuarentas (la película debe ser de antes de 1960)

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