cual charla de café 2

las otras mejores escenas del planeta. no hay orden: 

1. herzog: kaspar hauser. en sus últimos momentos, en la cama en que morirá, el pobre kaspar, que llegó al mundo más injustificado y más solo y más inocente que cualquiera de nosotros, pide contar una historia: es la de una caravana en el desierto, guiada por un ciego [vemos, claro, parte de ese viaje en imágenes granulosas, distantes] que a veces se destantea y equivoca el camino. de vuelta en la cama kaspar dice: “pero no me sé el final”. no importa, kaspar, es mejor morirse de una vez. 

2. marx brothers: duck soup. greatest comeback ever: pregunta indignada la feísima señora teasdale: “are you trying to make love to me, mr firefly?”: señor firefly, ¿está tratando de seducirme?, y firefly [groucho] contesta, todavía más indignado, “my dear mrs teasdale, i could never make love to you…” 

3. woody allen: manhattan. isaac [woody], mientras enumera las cosas por las que vale la pena vivir [ejemplos: groucho marx, to name one thing… uh… louis armstrong, marlon brando, frank sinatra… the crabs at sam wo’s… uh… tracy’s face] se da cuenta de la estupidez de dejar a alguien como tracy [mariel hemingway]. corre a buscarla, le ruega [come on… you don’t have to, uh, go… it’s just that, i don’t want that thing i love about you to change…]. obvio: tracy, que antes padeció, ya está en otras cosas. incluso trata de consolarlo… y en el último fotograma: tracy’s face. por ese fotograma, to name one thing, ya valió la pena vivir. 

4. wes anderson: life aquatic with steve zizou. ésta viene repetida. ver cual charla de café 1

5. truffaut: jules&jim. le tourbillon de la vie, cantada por jeanne moureau y una guitarrita de palo. y no sólo por la letra [aunque ese 

alors tous deux on est repartis
dans le tourbillon de la vie
on à continué à tourner
tous les deux enlacés
tous les deux enlacés
 

es delicioso] sino por su capacidad total de sacarte del abismo, de por una vez no estar de acuerdo con cioran, de contagiarte algo extremadamente parecido a la felicidad. 

6. scorsese: raging bull. jake [deniro] va a dar al tambo después de largas humillaciones, de los celos, de los cuernos, de interminables putizas. i’m the boss le dice a una de las paredes de su celda, que extrañamente no le contesta a su jefe. i’m the boss le repite y ante el silencio implacable le suelta un puñetazo: i’m the boss, y otro puñetazo y más y más: i’m the boss i’m the boss i’m the boss i’m the boss… 

7. cooper & shoedsack: king kong. kong no puede saber lo que es el amor ni cómo te rompe para siempre y te condena cuando por fin te da y no puede saber que nosotros sí sabemos y que podemos notar el momento preciso en que le da. con la mano enorme le quita la ropa a la pequeña fay wray; acto seguido, se huele los dedos.  

8. mann: heat. deniro y las luces en el túnel, camino del aeropuerto, y la música espacial, acercándose a nosotros como una presencia. entonces, el volantazo, la vuelta en U que lleva al fin del mundo. 

9. clint eastwood: unforgiven. william munny, vuelto a nacer en su encarnación de asesino, destruye a todos los parroquianos en la cantina donde exhiben el cadáver de su amigo ned: 

little bill daggett: you’d be william munny out of missouri. killer of women and children.
will munny: that’s right. i’ve killed women and children. i’ve killed just about everything that walks or crawled at one time or another. and i’m here to kill you, little bill, for what you did to ned. 

ay little bill, ¿por qué dices que no te mereces morir como perro? deserve’s got nothing to do with it. 

10. lang: the big heat. pobre debby, toda desfigurada: el pendejo de lee marvin le quemó la cara. ¿y ella qué dice?: “voy a tener que acostumbrarme a vivir de perfil”. [perdón, no hallé la cita original.] 

y pueden esperar, o no, más de night of the demon, cat people, detour, les regles du jeu, la nuit americaine, the killers, dead men don’t wear plaid, them!, the mask of zorro [la viejita y bueno las otras también], thief, a boy and his dog, ai, siete samuráis, yojimbo, sanjuro, a night at the opera, manhunter, taxi driver, beau travail, providence, la belle noiseuse, nocaut, y tu mamá también, japón, 24 hour party people, apocalypse now, the secret of roan inish, the brother from another planet, angels with dirty faces, masculin/feminin, miller’s crossing, the three amigos, un dimanche à la campagne, dr strangelove, 8 e mezzo, muerte en venecia, the innocents, zentropa, breaking the waves, night of the hunter, the westerner, viridiana, some like it hot, cronos, mystic river, the prestige, y es que es cierto: el cine no se acaba.

~ by alonso ruvalcaba on February 20, 2007.

4 Responses to “cual charla de café 2”

  1. odio aceptar que tienen razón, ambos. pretty nice shit.
    buenos listados.
    solo desentono en la escena de manhattan, pa mi es la toma del puente con gerswhin a todo lo que da.

  2. Pickpocket (Bresson, 1959), cuando Michel (Martin LaSalle) al final le da un beso a la chica a través de los barrotes.

  3. gracias por los comments.

    cuando margot tenenbaum [gwyneth paltrow] baja del autobús para encontrarse con su hermano…

    carajo, mejor la busco y la posteo.

  4. Van 5 y un bonus track:

    1. Tras una cruenta lucha cuasimitológica consistente en haber guiado a los sobrevivientes del apocalipsis a lo largo de un penoso éxodo hacia el paraíso –o si no hacia el paraíso, por lo menos sí hacia un lugar donde exista la naturaleza y no se encuentren perpetuamente amenazados por las locuras de una banda de sicópatas malhoras obsesionados con la estética cyberpunk–, Max, Mad Max, el llamado “Guerrero de la Carretera”, estrella el trailer/ fortaleza que almacena la gasolina necesaria para concluir el último tramo del escape. Todo parece perdido: sin la preciada gasolina almacenada en el vehículo, el único futuro posible para la civilización es la esclavitud. Pero hey, momento, esto es una película con final feliz: Mad Max no está muerto. Por el contrario, como si se tratase de una versión futurista de Jesucristo, Max emerge madreadísimo del trailer, se acerca a los tanques y entonces descubrimos que en realidad no estaban llenos de gasolina, sino de una blanca arena que a la distancia se confundía con el preciado líquido. El trailer era una mera pantalla para que el resto de la caravana pudiera escapar. La gasolina, nos informa una voz en off, iba escondida en los vehículos. El rostro de Max, puteadísimo, esboza una sonrisita cínica onda Bogart. Escuchamos un motor… ¡Es el capitán Gyro!: personaje entrañable, “Dios de los aires”, amigo/buddy/otrora enemigo de Max, al que creíamos muerto. Los dos intercambian una mirada irónica y uno quiere pararse a aplaudir de la puta emoción de saber que este par de cabrones sobrevivieron a todo y a todos. La voz en off nos dice que los sobrevivientes de la civilización encontraron “la tierra prometida” y se desarrollaron en armonía, gracias en buena medida al liderazgo de Gyro. Y Max… ¿qué fue del “Guerrero de la Carretera”? La voz en off nos informa que ya nunca supieron nada de él, aunque se encuentra “vivo en sus recuerdos”. Ultima imagen: Max camina a lado de su perro hacia el atardecer, solo, mítico, melancólico, invencible. La ultra cool Mad Max 2: The road warrior.

    2. Después de discutir los detalles de su acuerdo criminal/narco, Colin Farrell y Gong Li se van a La Habana a coger y tomar mojitos en un bote rápido y ultratecnificado. Es un momento de una belleza estremecedora, atinado reflejo de la efímera liberación de un par de amantes que saben que la vida se les va y que el tiempo que queda es mera suerte. No hay cortes rápidos ni trucos. Un par de planos largos y la rola de Moby son más que suficientes. El bote parece hacerle el amor al mar. Miami Vice.

    3. De ser un tipo centrado y serio, como debe ser el jefe de la torre de control de un aeropuerto, y que aparte esa semana se había propuesto dejar de fumar, vemos a un Lloyd Bridges con los pelos parados y el traje hecho harapos inhalando cemento o algo parecido al final de la megaclásica “¿Y a dónde está el piloto?”. El estrés como garantía de caracajada histérica. Línea clásica, tomada de entre varios momentos clásicos: “Esta no es semana para dejar de inhalar”. Amén.

    4.Tras varias horas en las que ha perseguido y ejecutado a los replicantes rebeldes Nexus, Deckard, el Blade Runner, se apresta a correr su cuchilla en contra de Roy, quizá el androide más perfecto sobre la tierra. Deckard, quien, ahora entendemos, también es un replicante, quizá el modelo más humano y fallido de todos, no es rival para la perfección de Roy y recibe severa madriza que lo coloca al filo de la cornisa de un edificio clásico que de alguna manera sobrevive en el escenario apocalíptico de Los Angeles de mediados del siglo XXI. Justo cuando va a caer, Roy lo sostiene y le ayuda a colocarse a salvo. No había realmente necesidad de matar a Roy, puesto que estaba programado para morir y, pese a su misma perfección, no había nada que pudiera hacer para revertir su destino. Bajo una alucinante lluvia ácida, con lágrimas en sus ojos, Roy se reblandece, toma en sus manos una paloma que busca refugio y como Marco Polo alguna vez le debió de haber contado a un gran Kahn del lejano Oriente sobre lo visto en sus viajes, le platica a Deckar sobre soles, planetas y explosiones hermosísimas que ha visto en el espacio y ningún hombre será capaz de apreciar. Le habla sobre las maravillas de la creación, sobre la vida vista a través de sus ojos, y sobre como todo eso se desvanecerá, de manera caprichosa e irreversible, dentro de un breve instante, “como lágrimas en la lluvia”. La paloma vuela y sabemos que Roy ha muerto. Blade Runner.

    5. Un errático y torpe Ben invita a Sera a cenar (un spaghetti y varios cocteles). En su peda, Ben tira el plato, haciendo evidente su torpeza ebria. Sera se pone un poco nerviosa y agarra un cigarro. Magia. Vemos a un Ben en control total que prende un cerillo en chinga y, haciendo gala de estilo y amor en un imposible movimiento de dedos, enciende su cigarro. Ella, comprendiendo que está ante un gigante, deja que se lo prenda y sabemos que no hay manera en que se separe de él. Vemos el rostro de penetrante de Ben e intuimos que era un dandy en otra vida, de la cual sólo quedan rastros de una elegancia devastada, pero aún evidente, siempre evidente. ¿Qué demonios pasó? ¿Por qué nos perdemos así? Vemos en algún momento de la película que Ben quema la foto de su familia, pero la razón, intuímos, es mucho más cabrona que eso. Nicolas Cage nunca ha tenido un mejor momento que ése. Leaving Las Vegas.

    Bonus track. En el segundo capítulo de la sexta temporada de Los Sopranos, Tony Soprano –en coma tras haber sido baleado por su tío Junior— se imagina en su delirio comatoso como un hombre diferente que se encuentra súbitamente fuera de lugar y tiempo. El final de ese capítulo es sublime: Tony, -solo, gordo y en un hotel en el que se encuentra registrado bajo otro nombre- quiere llamarle a alguien, pero se arrepiente. Se sienta en la cama. La cámara lo muestra abatido y en el fondo vemos a una ciudad nocturna (Los Angeles) con un lejano faro de luz que brilla intermitentemente y que parece sacado de una cinta de Michael Mann. Ninguno de los personajes de Los Sopranos, pese a su origen conservador italiano y la presencia constante de imaginería católica, cree verdaderamente en Dios (ni siquiera el sacerdote que se quiere tirar a Carmela). Pero aquí se detecta un sentido entrañable de culpa que raya en lo metafísico. Es como si el pecador Tony estuviera injustamente condenado a la soledad total por una cruel clase de orden cósmico. En el soundtrack suena “When it’s cold I’d like to die”. Bravo.

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