presunto culpable y el asunto del “documental”

1. (descriptiva)
nada exclusivo e intrínseco hay en un documental que lo distinga de la ficción. la voz que nos habla en el documental también puede hablarnos en la ficción (un ejemplo entre miles: el segmento news on the march de ciudadano kane), el documental puede tener actores y sólo sabemos la diferencia entre personas y personajes porque se nos ha dicho que unas y otros lo son o que las semejanzas entre ambos son mera coincidencia. suele suponerse que los eventos en un documental no son escenificados. la verdad es que no es nada raro que en los documentales haya escenificaciones (un ejemplo: the thin blue line de errol morris, antecedente directísimo de presunto culpable), e incluso puede haberlos producidos únicamente con escenificaciones o, como para exagerar el punto, con animación, que es casi exactamente lo contrario de lo “espontáneo”. (porcierto #1: el siempre confiable ernesto diezmartínez recordó hace unas semanas la idea generalizada de que existen “tres cines”: la ficción, el documental y la animación. creo que esa idea ya no se sostiene, y trato de dejarlo ver en esta nota. si existe más de un “cine”, si existe, acaso serían dos: el fotografiado y el no fotografiado, o sea el generado por computadora. pero incluso esos dos cines se entrecruzan.) en documentales de animación de inmediato viene a la mente vals con bashir; también cosas como esta historia de la menstruación:

el 3 de marzo fernando garcía ramírez publicó en letras libres un texto sobre presunto culpable. dijo ahí que esa película adolecía “del más grave error que puede mostrar un documental”: ser parcial. se armó un desmadre que para qué te cuento. daniel krauze, editor de ese texto, publicó en su blog otro post sobre el asunto. por ahí decía: “uno no se embarca en un proyecto documentalista con la verdad en las manos: el director la busca en el proceso de la filmación.” yo creo que ambos son ideales que no corresponden a los hechos (los hechos = las películas que existen en el mundo). la parcialidad no es un error: es una característica (la imparcialidad no es un acierto tampoco). el documental no necesariamente está en busca de “la verdad” (pienso por ejemplo en películas como shine a light, de scorsese, interesadas en el retrato y, para el caso, en el retrato agrandado). tampoco se niega a manipular los hechos que documenta (ejemplos: mondovino o todo el cine de roger michael moore): puede ser erróneo o intencionalmente falso. documentales existen que parten de una verdad y procuran mostrarla (ver arriba: la historia de la menstruación), pero también los hay que parten de una mentira e imaginan documentarla (ejemplo: footprints in stone, un casi convincente panfleto contra esa diablura: la evolución). los hay que quieren influir en nuestras inclinaciones (ejemplo: an inconvenient truth), los hay que quieren que no nos inclinemos hacia ningún lado (yo creo que ese documental es standard operating procedure). inversamente, tampoco la opinión es propiedad exclusiva del documental, ni la intención didáctica ni el comentario editorial. roberto hernández, director de presunto culpable, hizo una diferencia curiosamente irreflexiva para defender su película de los reparos de garcía ramírez: dijo que presunto culpable “es un documental no un reportaje“. olvidó que los reportajes filmados pertenecen al cine documental. a veces quieren “imparcialidad” (pongo este ejemplo: unicef child injury prevention, vietnam); otras, no tanto (ejemplo: mondo cane).

vayamos aún más lejos. si una biografía puede ser documental (digamos, genius within: the inner life of glenn gould), ¿una autobiografía no podría serlo también? y en ese caso: ¿qué es persépolis de marjane satrapi, ficción o documental?

todo esto para decir que acaso la diferencia clave entre documental y ficción –si es que existe una: yo lo dudo mucho– es extrínseca: un documental nos llega etiquetado como tal, se exhibe en festivales o muestras de documentales, en amazon está bajo el apartado ‘documentary’, etcétera. (y, carajo, también esa separación es porosa: exit through the giftshop.)

2. (presunto culpable)
la explosión twittera que presunto culpable ha generado, los debates, los cuestionamientos, las teorías de conspiraciones múltiples, la lana, la jueza y su decisión y la salida de la película de cartelera y su regreso a cartelera, la grabación de los juicios orales, la posibilidad de que sus autores u otras personas hagan más películas como ésta y que acaso futuros inocentes salgan de prisión. la suma de todo eso es, probablemente, más interesante, más rica que presunto culpable. podría decirlo de otra forma: dan más ganas de ponerse a pensar y escribir sobre eso que sobre presunto culpable, película mexicana de 2009 dirigida por roberto hernández y geoffrey smith. (y eso básicamente es lo que se ha estado haciendo en todos lados.) pero resulta que, además, presunto culpable es un film muy bien logrado.

abreva de varios “géneros”. el drama de juzgados, principalmente; también el melodrama familiar al estilo de ismael rodríguez, el drama paranoico que presenta a un hombre que apenas puede comprender el sistema que se ha vuelto en su contra –enemy of the state–, el drama del acusado en falso –en el nombre del padre de jim sheridan, la reciente conviction con hillary swank–, el duro drama carcelario a la mexicana –el apando–, el retrato implacable de la policía –la primera bad lieutenant o corrupción judicial, como sabiamente le pusieron en méxico–, el horror kafkiano con ecos de léon bloy –les captifs de longjumeau en histoires désobligeantes– y buñuel –el ángel exterminador, el discreto encanto de la burguesía–, y tal vez de algunos más… pero ha sabido tomar esos caminos y no perderse: es una suma de ellos y es al mismo tiempo un film singular y eso se debe, sobre todo, a su apuesta formal.

presunto culpable apuesta, y su apuesta se acerca a ser total, por un realismo que casi podríamos llamar “documental”. o mejor: hiperrealismo: realismo de alta resolución. sus directores llegan a este realismo gracias a una fotografía en video que específicamente no es de alta resolución: su textura suele ser rasposa; la luz se resuelve en manchas –no en detalles minúsculos–, que nos recuerdan menos la piel humana (digamos) que la piel como se ve en un video casero o amateur. gracias a esto las locaciones alcanzan grados espectaculares de verosimilitud. las celdas apretujadas; el patio que es una fuente de polvo; los macabros pasillos del reclusorio… el juzgado y sus detalles también son de un naturalismo exacerbado, casi irritante. un espacio pequeño, claustrofóbico, burocrático, sin lustre, apenas con espacio para el movimiento. aquí están un par de imágenes aparecidas en noticieros, que nada tienen que ver con esta película:


su textura es escalofriantemente similar a la de presunto culpable. el hiperrealismo en la película se ha logrado con fotografía pero también con la atención a ciertos detalles que suelen pasarse por alto (o atenuarse intencionalmente) en el cine carcelario. el acomodo en la celda: el reo duerme debajo de la cama, en una suerte de sarcófago pestilente; las cortinitas domésticas que cuelgan de los techos; los prisioneros y sus trabajos –el cine gusta de retratarnos dos espacios para el trabajo en la cárcel: la lavandería y la cocina: acá, en cambio, vemos la atención a algo que parece una “cooperativa” o una tiendita, el lento y paralelo barrido en el patio de un polvo que siempre vuelve a caer sobre el piso–; una boda comunitaria de prisioneros y sus mujeres, libres, que elude los detalles sentimentales y se concentra en las impresiones: bocas en movimiento, un cuchillo que corta un pastel, la voz que emiten las bocinas…

ese hiperrealismo se ha conseguido asimismo con un casting impresionante. obra de dios o del azar, este elenco no se equivoca ni una vez: los abogados jóvenes cuya pinta nerd los vuelve más descarnadamente expuestos a las revelaciones por venir –la verdad de que demasiadas cosas son mierda en su universo, un universo que imaginan conocer pero que se revela más estólido que en su imaginación–; el abogado viejo en cuyo rostro casi alcanza a verse un heroísmo reluctante y la exasperación de quien sabe, al menos, un poco más; el testigo falso, un chavo jodido, manipulado y tal vez imbécil cuya postura de pronto parece revelar una maléfica complicidad:

el juez cuya cara denota una estupidez irremediable pero sobre todo un cansancio del que él no es culpable sino la burocracia sistemática; la fiscal que resuelve su ignorancia en un gesto de parsimonia; y el judicial cuya cara muestra o una disposición natural al mal o una desagradabilísima cualidad simiesca.

y más que nada el hiperrealismo se ha conseguido en las miradas. son perfectamente convincentes. durante una conversación en la “vida real” parpadeamos, miramos hacia otro lado, distraemos los ojos la mayor parte del tiempo. aquí, afuera de las películas, mirar fijamente suele indicar agresividad o inclinación erótica. en cambio, una marca del cine que llamamos “ficción” es que las conversaciones se llevan a cabo con la atención de la mirada puesta casi fijamente en los ojos del interlocutor. los actores casi no parpadean. más aún, como dice michael caine, una cualidad de un buen actor es la capacidad de sostener la mirada sin parpadear:

en presunto culpable, intencionalmente o no, se ha eludido esta característica común a las “ficciones”. ya la primera vez que nos encontramos con toño, el encarcelado, él mira constantemente a otro lado:

y eso se repetirá todo el tiempo. con los abogados, con el juez, con la novia. es una película llena de miradas elusivas. y también de parpadeos. en sus careos, toño apenas si puede no cerrar los ojos una y otra vez. a veces, incluso, su parpadeo es enfático:

esos detalles le dan a la película una inquietante sensación de realidad, de inmediatez. (alguien podría argumentar en este punto que el juzgado, el reclusorio, toño, los abogados, los judiciales, etcétera, se ven reales porque de hecho pertenecen a la realidad. me parece un argumento muy poco ingenioso. la “realidad” no es un hecho previamente otorgado a eso que llamamos documental. ver la primera parte de esta nota.)

microscópicamente presunto culpable es, entonces, inmediata y real. macroscópicamente es en cambio muy literaria, incluso larger than life. su héroe es un arturo al que varios merlines (los abogados: el viejo rafael, y roberto y layla, relativamente jóvenes pero experimentados) entrenan para conseguir la proeza de vencer al sistema. la novia es una heroína que puede ser lastimada pero no rota: su paciencia penélope resiste las bofetadas absurdas o traviesas o culerísimas de la realidad y las resiste con una sonrisa sostenida detrás de las lágrimas completamente enamoradas. no sé si sus autores han leído the seven basic plots de christopher booker, pero esta película podría claramente embonar en la primera de las tramas básicas de las historias de ficción propuestas en ese libro, la que él llama overcoming the monster, en que un héroe arquetípico debe vencer a un monstruo arquetípico, de preferencia en su arquetípica guarida. (david vs goliath, bond vs dr no, boewulf vs grendel. el héroe es toño; el monstruo es el juez; su lair o guarida es el juzgado…)

presunto culpable también es lírica. el acusado mismo es un poeta y bailarín (b-boy). a veces lo vemos girar contra el cielo en saltos mortales, a veces lo oímos rimar. a veces los directores encuentran símbolos conmovedores. por ejemplo, esa gigante bandera mexicana que ondea en un cielo casi gris y que es como un tapete de bienvenida al infierno, lasciate ogni speranza voi ch’entrate:

o en esas imágenes del archivo del juzgado imposiblemente lleno y clasificado apenas: casos y casos que pueden ser el de toño, miles de vidas perdidas o truncas en su juventud. no me parecería raro que en esos momentos los directores tuvieran en mente el último minuto de ciudadano kane, el rompecabezas incompletable, o el de los cazadores del arca perdida:



otras veces la película se torna algo muy parecido a un cine de desastres. por ejemplo, cuando nos presenta cifras que no es imposible que sean ciertas:

en cualquier película la veracidad es poco importante. la verosimilitud en cambio es importantísima, y en este caso esas verosímiles cifras sirven para aumentar la sensación de que todo en ese universo –más bien, casi todo: 93 de cada cien posibilidades– está en contra del inocente. (porcierto #2: una de las elecciones menos afortunadas de la película es la tipografía. esa “courier” dizque realista o legal –mordida en los bordes para dar la impresión de máquina de escribir– se opone notablemente a la tipografía de los documentos legales que, como lo muestra la propia presunto culpable, están elaborados en una espantosa, burocrática arial de puras mayúsculas o, cuando más, en times square de 12 puntos. otra elección desafortunada, creo, es la del último par de minutos de la película, en que sus autores le hablan, por medio de tipografía y animación, al público. entiendo que era “necesario” para la función social de la película. pero en su función narrativa –”fílmica”, pues– es un recurso nada imaginativo.)

más allá de presunto culpable están todas esas cosas, emocionantes o exasperantes, que están pasando en este momento en méxico gracias a esta película. menos allá de presunto culpable, en los límites de ella misma, hay una película emocionante y exasperante, conmovedora –sé que esto vale madres, pero cuando volvieron a sentenciar a toño a 20 años a mí se me rompió el corazón–, filmada con pragmatismo (casi siempre) y editada con inspiración. una película que es, también, una pavorosa reformulación del azar: dios los hizo –al asesinado y al asesino, a toño, al testigo, a la novia, a la fiscal, a los judiciales, al juez, a los abogados jóvenes, al abogado entrado en años– y ellos se juntaron.

~ by alonso ruvalcaba on March 13, 2011.

14 Responses to “presunto culpable y el asunto del “documental””

  1. Pues a mí sí me exasperó la discusión twittera. Entiendo que en este reino mexicano del sospechosismo ya sospechemos de todo y de todos y veamos conspiraciones y ‘complós’ hasta en nuestra sombra, pero aun los sospechosismos de algunos twitteros sobrepasaron mi imaginación: esos tweets que casi veían una conspiración digna de los reportajes del Infinity Channel.

    El día que vi el Docu (en una atestada sala de Cinépolis el sábado 19 de febrero) pensé: tal vez en ese laberíntico depósito de archivos que resguardan tantas historias de vidas anónimas, se halle una metáfora: la imposibilidad de una salida a la impunidad de nuestra cruda realidad mexicana, más allá de los juzgados.

    Gran texto Alon.

  2. pero aun así*

  3. Creo que la división “canónica” que he señalado -el cine se divide en ficción, documental y animación- sirve para eso solamente: como un punto de partida para señalar evoluciones, fusiones, excepciones y herejías.

    Gran texto, por cierto.

  4. mmmmmhhhhh me parece que hoy los jóvenes abogados, deben tener una larga fila de solicitudes pa’que ayuden a más ‘Presuntos’

    esperemos que Renace, la ONG a la que se supone se irán las ganancias del filme, saque a gente de la cárcel

    ¿más documentales? ¿migrantes, por ejemplo?

    yo vi Presunto Culpable con mis hijos, el de 15, se emocionó con el rap, el de 10, francamente se aburrió en los interrogatorios, la vimos antes de que emitieran la suspensión y después presumían a todo mundo que ellos si la habían visto jejeje

    muy buen post

  5. Totalmente de acuerdo, la parcialidad o imparcialidad de un documental es una característica del mismo, NO algo que lo hace más o menos documental (tal vez algo que lo hace más o menos periodismo, pero eso no esta ni aquí ni alla); no es gratuito el que Bordwell le dedique un análisis a fondo en su sección de documentales del Filmart a The River, una obra de abierta propaganda del gobierno americano. Lo mismo pensé cuando leí la pieza de García Ramirez, la cual también tenia su punto; se me hacia más dirigida a la idea mesiánica de Presunto Culpable casi como el equivalente mexicano de los pentagon papers (la cual, debe de admitirse, es ridícula) que a Presunto Culpable como obra cinematográfica. En todo caso, gran texto Alonso, un abrazo.

  6. (obvia nota al margen: ¿no fue Goddard el que dijo que las mejores ficciones se acercan al documental y los mejores documentales se acercan a la ficción?)

  7. Estupendo análisis. Me ganaste desde el principio al hacer todo un despliegue de conocimientos fílmicos que vale la pena repasar con calma.

    Pero donde caí rendida es donde hablas de las miradas, qué chingón análisis, qué buenas observaciones.

    Contrario a ti, yo amo esa tipografía, es más, tengo un cuadro en mi recámara, graaaande, sólo con una frase y justo en esa tipo. Ja.

    Yo no soy de mucho docu, pero sí de mucho cine. Y antetodo el docu es cine. Y esta en especial me llenó, me dejó satisfecha, y eso que de principio a fin lloré.

    Casi hubiera sido un reportaje fantástico… nomás le faltó la fuente de sus cifras. JA!

    Ah, y a ti mayúsculas. Je, soy mala.

    Saludos, y un placer encontrarte por MariChuyRo.
    Cheers.

  8. Haces referencia a Roger Moore, no será Michael Moore ? La “crítica” en Letras Libres no fue una crítica de cine sino una manera muy barata de tratar de menospreciar a Presunto Culpable usando argumentos ideológicos y propaganda política. Creo que a raíz de la polémica de Cassez un admirador del actual desgobierno de la república vió a PC como un arma que se podía utilizar para exhibir patentemente al sistema de injusticia mexicano y por tanto reforzar las argumentaciones de Florence. Para demeritar al documental el”critico” decía que el filme no hace justicia a la verdadera víctima, el asesinado, que todo sucedió durante el gobierno de Encinas sin ser mencionado y que los productores son herederos del priísmo que originó el sistema judicial exhibido en e filme. O sea nada de crítica cinematográfica.

    Felicidades por este escrito, una visión muy acertada y panorámica de lo que esta en torno a Presunto Culpable.

  9. Hasta que hay un texto que le hace justicia (no pun intended) a las cualidades cinemáticas de la película.

    Felicidades, Alón.

    (por cierto, ¿dónde quedó el cine de terror?) :P

  10. Me molestó sobremanera la crítica tan pobremente estructurada de García Ramírez a Presunto Culpable, así que es lógico que tu postura ante el documental me haya sido mucho más empática y satisfactoria para explicar por qué la película es meritoria.

    Mi percepción a esta película no ha cambiado: es un documental carente de ciertos recursos técnicos y de énfasis en el contexto periodístico de su problemática, pero compensa de sobra con emotividad, autenticidad y un call to action que realmente mueve al espectador a hacer algo más que mostrar indignación ante lo visto (me llamó la atención el haber notado a docenas de personas texteando la palabra “justicia” y tomando los datos que los cineastas muestran a pantalla previos a los créditos).

    La efectividad de Presunto Culpable no es fruto de la polémica generada ante la demanda entablada por el manipulado y manipulable testigo de triste memoria. Este factor de polémica extra fílmica sólo benefició a la taquilla, pero no ejerce influencia sobre la película como tal. De vez en vez es esperanzador descubrir que esa labor digna de Sisifo encarada por los disidentes de nuestro trágico sistema penal y judicial puede lograr un triunfo, por minúsuclo que se vea en el gran panorama de las múltiples injusticias perpetradas a diario.

    Sólo una corrección: a la mitad del segundo párrafo haces mención a Roger Moore (007), cuando me imagino que querías referirte a Michael Moore (Bowling For Columbine, Sicko). Un saludo.

  11. No es que Toño se la pase parpadeando, tiene un tic que ha disminuido notablemente desde que el documental alcanzó revuelo.

  12. gracias a todos por los comentarios y la corrección de roger moore. ya la hice en el texto.

    vera,
    tal vez no dejé claro qué quería decir así que lo diré de nuevo: una marca –un rasgo muy característico, pues– del cine que llamamos “ficción” es la tendencia de sus actores a no parpadear, a mirar fijamente a sus interlocutores. esto a diferencia de la realidad, en que parpadeamos, miramos a otro lado, tenemos tics, etcétera. el parpadeo de toño, sea voluntario o sea un tic o una condición de cualquier otro tipo, contribuye muchísimo a la sensación de realidad, a la verosimilitud de la película. no lo crees?

    saludos afectuosos

  13. Ahhh ya te entendí.

  14. Gracias Alonso por tan excelente “crítica”, hoy 18 de Abril del 2012 me llegó muchísimo, me dió la sensación que veías más allá de cifras y de “complots y pretensiones políticas”, que quizá también comprendías a quíenes hemos vivído la misma película…

    Donde terminas con esta frase que adolece
    “una pavorosa reformulación del azar: dios los hizo… y ellos se juntaron.”

    El análisis de las miradas es hermoso.
    De verdad gracias.

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