de caligari a la mujer pantera (con downloads)
todo el mundo lo sabe: los años que van de 1919, digamos, a 1945 son monstruosos. no es totalmente arbitrario arrancar la lista de horrores con los juegos mentales pintados sobre un fondo angular, desquiciante, del doctor caligari, hipnotizador, y el sonámbulo cesare (“lleva dormido veinte años…”), que en su sueño puede predecir el futuro y al que caligari fuerza a matar. y claro, ese horror es un comentario político: caligari es el estado y cesare las masas enviadas a matar y a morir por millones. (cuando la estrenaron, se decía que caligari era “cubista”, pero ya está claro que no tiene mucho que ver con el movimiento de picasso y braque, que trata de perspectivas sobrepuestas y simultáneas, sino con el expresionismo, que fuerza las perspectivas convencionales y las convierte en configuraciones cargadas de emoción.) en 1922 nosferatu sobrepuso, por primera vez en el cine, lo animal y lo humano: la imagen de ese conde orlock, en traje largo y negro, con cara de rata deforme, produce un horror que cuesta mucho trabajo sobrellevar. willard huntington wright había dicho que caligari representaba “la inevitable línea por la que el cine debe evolucionar”: nosferatu, pavorosamente, le daba un principio de razón. también esos pestilentes fotogramas olían a los despojos de la guerra: el fantasma de los muertos que camina junto a nosotros. hubo, claro, más películas con un profundo sentido del doppelgänger: el golem de paul wegener, las manos de orlac, dirigida, como caligari, por robert wiene, el estudiante de praga… y el théâtre du grand guignol, fundado en 1897 en parís, para mediados de los veinte ya era famoso por su hipersanguinario y realista repertorio de historias de violencia extrema, cuyo chef d’horreur era el delirante andré de lorde. y vinieron las desfiguraciones de lon chaney, con la piel como estirada en el fantasma de la ópera y la dentadura de tiburón en london alter midnight (1927), un abismo de tod browning, que después haría drácula, con fortuna monetaria, y freaks, que pertenece al cineclub del infierno. eran tiempos jodidos, “espartanos”, célibes: los vampiros cambiaban pitos y vaginas por el colmillo y el cuello, frankenstein daba vida por fin despachando de la mujer (“with my own hands!”), el doctor jekyll se dividía en dos como una amiba y los freaks mostraban los resultados espantosos que puede tener un coito cualquiera. king kong destruye nueva york y muere en la cima de un falo, con el trofeo de fay wray en la mano. hay asesinatos en la rue morgue, con la linda arlene francis crucificada casi en cueros por lugosi; hay una isla de almas perdidas (1932) con animales transmutados en antropoides (o al revés) y un charles laughton que es puro pelo; hay quemaduras ingraduables en el mistery of the wax museum y el primer hombre lobo del cine (1941) y la primera mujer pantera también (1942). y abel gance, en 1938, hizo marchar a los muertos (soldados realmente deformados por la guerra) al lado de los vivos en j’accuse… eran tiempos difíciles aquéllos. como siempre.
das kabinett des dr caligari, completa, para ver:
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das kabinett des dr caligari [original]
das kabinett des dr caligari [cadáver exquisito]
from caligari to hitler: a psychological history of the german film
siegfred kracauer
princeton university press, 1947


Magnífico post… as usual. Yo agregaría otra obra clave y otro monstruo: M, el Vampiro de Duseldorf (Lang, 1931). Cada vez que la veo me parece más y más pertinente como obra fílmica y como síntoma de un malestar que no se extingue sino que, por el contrario, se extiende más y más…
sin duda sin duda. de hecho, nomás tenga un ratito agregaré M al texto cual debe de.
gracias
De acuerdo con Ernesto, formidable texto.
¿Qué opina Cinecdóque de el “detrás de cámaras” de Nosferatu, la de La Sombra del Vampiro? A mí me parece brillante.
Ah, y también el primer zombie: White Zombie, de Halperlin
Otra vez nos regalas un post digno de recordar porque la historia del cine es maravillosa. Por esos años que mencionas se vieron visualmente cosas increíbles. Saludos!
la sombra del vampiro me gusta precisamente por la sensación del detrás de cámaras, pero creo que es (en mí al menos) una afición de cinéfilo. si me pongo estricto, creo que la siento algo morosa.
prefiero la de james whale (¿cómo se llama?), sin duda porque whale es una de las personalidades más entretenidas y respondonas de la época.
Gods and monsters. Por cierto, alguien debería escribir algo rápido sobre lo que hay ahorita en cartelera: Luz Silenciosa (me gustó, pero me agotó el final que deriva en “perdón” luminoso, así que paso), Mary (me gustó el in joke de Modine como cineasta estilo Ferrara, pero nada más, así que paso) y 3:10 a Yuma (que se me hizo fresísima, con todo y la buena actuación de Bale, así que paso). Mmmmm, igual y mejor seguimos recuperando etapas clásicas.
Excelente texto. De hecho, que igual y no tiene mucho que ver, recien vi “FRANKENSTEIN” con un magnífico Karloff. Cine que tengo que volver a ver.
Saludos