the dark knight: una aproximación matemática (con download)


a manera de intermezzo entrel rescate minucioso que hizo alonso y la entrevista que mauro le sacó a chris nolan durante la premier en nueva york, compartimos con ustedes un anónimo y pulcro fólder con cinco o seis docenas de hojas escritas a máquina (salvo donde figuran las gráficas), sin borradores, que llegó a los headquarters de cinécdoque (paseo de la reforma s/n, col. lomas de chapultepec). (pausa para respirar). no sabemos si la atención de nuestra lectura (y la escritura misma del texto) haya sido fructífera y libre de ocio. ojalá la síntesis del último capítulo ··la división es nuestra y, por lo tanto, arbitraria·· ayude a despejar dudas.


[los corchetes son nuestros]


[clic derecho :·: descargar

hans zimmer & james newton howard : why so serious?]

 

premisa i

tracemos una primera gráfica de dos ejes, ‘a·b’ y ‘x·y’, en donde ‘x’ es un disfraz y ‘y’ un rostro sin adornos ni afeites; ‘a’ es una verdad en correspondencia (en su faceta platónica: ‘decir las cosas como son’) y ‘b’ es un falso en correspondencia (’decir las cosas como no son’). el punto intermedio del eje a·b (ab) es la ficción; el del eje x·y (xy) es el maquillaje. tres puntos a situar en dicha gráfica: guasón, batman y bruce, donde ‘guasón’ es el guasón, ‘batman’, batman, y ‘bruce’, bruno díaz. la disposición es ésta:

 

 

‘batman’ (x·b) se oculta en un disfraz que lo arrastra a velar su identidad, a negar sus objetivos y, ultimadamente, a compartir un secreto consigo mismo. su lugar es una silenciosa esquina inferior izquierda. ‘bruce’ (y·b), por su parte, es un playboy ‘con vida interior‘ que también comparte ese secreto: su confín, lo lamentamos en la academia, es el de una cotidianeidad muda. ambos personajes ··aludiendo ahora a la teoría de los conjuntos·· tienen su necesaria intersección en la negación. ‘guasón’ (ab·xy), en cambio, marca una notoria diferencia: apenas si oculto en el maquillaje (punto intermedio del disfraz y el rostro desnudo: podemos o podemos no saber de quién se trata) (el maquillaje es indiferente, la metáfora no : puede prescindir del primero sin velar o develar su rostro). establece una distancia narrativa con respecto a sus congéneres en la diégesis, pero también con respecto al lector : le hace saber con puntualidad cuándo miente y cuándo no. su ventaja es esa: ser un hombre intermedio, una suerte de emblema de la ficción, un aborto de la gráfica.

 

premisa ii

tracemos una segunda gráfica [no es necesario el papel milimétrico] a·b y x·y, en donde ‘x’ es la fantasía de destrucción y ‘y’ la fantasía de construcción, mientras que ‘a’ es la capacidad absoluta de tomar cualquier decisión y ‘b’ es la incapacidad o parálisis volitiva del personaje. entre ‘x’ y ‘y’ hay un concilio (xy), una prerrogativa para valerse de cualquiera de las dos ideas para llevar a cabo la otra: destruir para construir y, acaso secretamente, construir para destruir después.  tres puntos a situar en dicha gráfica: guasón, batman y bruce, donde [...] es ésta:

 


una vez más: ‘bruce’ (y·b) es esta mezcla de buenos deseos millonarios que difícilmente hallan eco en su decisión ··caldera que casi siempre se ve alimentada por el carbón de alfred. ‘batman’ (a·xy), en cambio, se nutre a sí mismo y a sus medios pantagruélicos [...] que armonizan a la perfección con sus intenciones de sacudir a la ciudad de su longevo letargo y, de paso, silenciar el bostezo cínico de bruce (en la gráfica: ‘bruce’). ‘guasón’ (ab·xy) es bastante claro: solamente quiere ver el mundo arder. [...]
 

el punto medio, el de las dos verdades, es el de la ventaja ··alguien mencionaba hace dos días entre los comentarios la belleza del cinismo abrumador··, el punto en el que no hay nada por desentrañar porque hacerlo ya no es significativo: el guasón, antes que ejecutar, tiene que actuar (performar), y así sucede: más que ningún otro personaje, depende del lenguaje, incendiario, vigoroso [...]. para batman son las miradas, para el guasón son los oídos. el acuerdo coreográfico entre ambos es el catalizador de nuestros aplausos. [aplausos].

 

tercer eje i

hagamos dialogar las gráficas. si añadimos un tercer eje, el de la verdad/falsedad, a la segunda premisa gráfica (construcción·destrucción/decisión·indecisión), obtenemos este cubo (” “) [sí: " "]:

una posible conclusión/descripción de lo que dicha ilustración muestra sería ésta: se trata de una gráfica tridimensional que sitúa tres puntos (’guasón’, [...]) en una escala que legitima sus actos, catastróficos o no, si y sólo si asumimos que acercarse a una verdad o a una mentira en correspondencia significa un acto de altura moral ··la decisión final de la película, de hecho, opta por quemar la carta de rachel y los crímenes de harvey dent, esperando que sean garantía de un equilibrio. esta gráfica determina, pues, la voz que habrá de…

 

tercer eje ii

empatemos (si por empatar sentiende [...]) ahora la premisa gráfica i (verdad·falsedad/disfraz·rostro desnudo) con el eje de la decisión y de la indecisión. el resultado es éste:


una posible conclusión/descripción de lo que dicha ilustración muestra sería ésta: se trata de una gráfica tridimensional que sitúa tres puntos en una escala de poder [by the by: la voz que avala este poder, no?], pues el eje de la decisión y la indecisión determina el lenguaje y su escala de falsedad/veracidad/ficción, y el rigor con el que será aplicado para alcanzar uno o varios fines. una definición justa del poder en el pequeño universo de la diégesis sería: la capacidad de imponer las fantasías de construcción, de destrucción, o de su concilio. la gráfica demuestra que, originalmente y debido a la puntuación en el eje de la decisión, ‘batman’ y ‘guasón’ están en una competencia pareja, pero mientras que ‘guasón’ es un personaje intermedio sin necesidad de duplicar su personalidad, batman es un desdoblamiento de bruce, quien ejerce una fuerza gravitacional, por decirlo de alguna manera (…) [...] y le resta puntos en la escala de decisión a batman, dejando así a ‘guasón’ como paradigma de una monarquía difícilmente parlamentaria.


por qué tan serios?

the dark knight : la parte por el todo

en su versión más pequeña, más doméstica, la idea de que trata este post tiene que ver con destruir algo que acaso es hermoso, aunque su hermosura no resplandezca más allá de esta casa, y no lamentar esa destrucción (o incluso gozarla). un ejemplo entre mil: en a beautiful thing una fría voz pregunta:

don’t you remember that snowy december
when we went to see “singing in the rain”?

el paisaje y el cine confabulaban para crear una dicha; pero el dueño de esa voz mete bajita la mano un pomo de ginebra a la sala, y a la salida apenas se sostiene en pie:

we should have been dancing like lovers in a movie,
but i fell and cut my head in the snow.
i wanted to tell you all the ways that i loved you
but instead i got sick on the train.

encuentro amoroso que se resuelve en una descalabrada y un vómito. but darling don’t you know?, termina esa rola impasible, it’s only human to want to kill a beautiful thing.

más extraño es el momento aquel en que el detective protagonista de red harvest de hammett encuera su entusiasmo por la destrucción y muerte que lo rodean, y que él mismo ha provocado. con su prosa imparable y afilada, es uno de los pasajes más memorables de esa novela. encontramos al detective en un raro acceso de sinceridad, haciendo el conteo de cadáveres y relatando cómo la ciudad (poisonville) le ha atosigado la sangre:

warm and happy inside: dan ganas de compartir ese gozo que, como arruinar una declaración de amor con una pedota, es, sencillamente, humano. (los habitantes de poisonville no son una cosa hermosa, como no lo son los de ciudad gótica; pero la vida, al menos en nuestra educación, sí lo es.) un punto más elevado en esta escala está, creo, en fire on the hills, un poema de r. jeffers. en medio del incendio forestal saltan los venados como hojas y hay vidas pequeñas atrapadas ahí, y que no escaparán, sin embargo:

beauty is not always lovely; the fire was beautiful, the terror
of the deer was beautiful;

hermoso era el horror de los venados. después, extinto el incendio, el poeta encuentra un águila sobre los restos negros de un árbol; el águila, que lleva por capa las silentes tormentas de sus hombros, se recorta ante un cielo azul impío. el águila es hermosa también. el poeta se detiene un momento:

i thought painfully, but the whole mind,
the destruction that brings an eagle from heaven is better than mercy.

gracias a esa águila, la destrucción es mayor que la piedad. es un instante contemplativo, abstracto y bello también: aunque quien lo reconozca lo haga con dolor, painfully, ahí está la refutación definitiva del máximo placer culposo.

pero el último escalón, el más extremo, de esta idea se encuentra en unos cuantos segundos de the dark knight. no tiene, obvio, la insignificancia de nuestros small killings privados, domésticos; ni el reconocimiento culpable del detective cuyas acciones lo sorprenden; ni la intelectualidad de un poeta que se explica a sí mismo su asombro ante una belleza destructiva. es, nada más, gozo y destrucción: ambos en su estado más puro, más insensato: en su estado de totalidad sin fisuras. va así: el guasón ha convertido ciudad gótica en un juguete de su delirio, un juguete inútil y desechable, y sus ciudadanos, libres por fin de toda regla, están –al menos hasta este punto– perfectamente dispuestos a matarse unos a otros según los alucinados mandatos de un tipo que se viste de payaso. guasón va en una patrulla, tal vez camino de su muerte; alrededor la ciudad (o el mundo, que es lo mismo) está haciéndose pedazos sin sentido. en un arranque de puro placer físico, un placer que es sólo superficie, guasón saca la cabeza por la ventana, el viento le mueve los pelos verdosos y entonces nada existe sino destrucción, viento y gozo y una sonrisa que, esta vez, no es obra de la cicatriz sino de una genuina, elemental, sencillísima dicha atemporal. el mundo ya se fue a la chingada, why so serious?

i love the dark knight (el top 5 de fernanda)

a manera de respuesta ante señalamientos recientes de que andamos muy machines y en franca urgencia de bocanadas de estrógeno, le hemos pedido a fernanda solórzano que, inspirada por el mejor espíritu lettermaniano, no nos dé 10, pero sí cinco buenas razones por las que las mujeres actuales y de onda deben dejarse de numeritos y rendirse ante  ese zeitgeist hecho película: the dark knight.

aceptó. va el top 5 de fernanda, drum roll…

1. christian bale. oficialmente, y sin lugar a dudas u objeciones, el hombre más guapo del cine contemporáneo; sobre todo cuando encarna a los patrick batemans y bruce waynes del mundo: fresa pero psicótico, millonario pero con vida interior. según la crítica especializada, o sea yo, el único actor a quien es legítimo considerársele como “crush”.

2. las grietas del guasón. ¿era necesario que muriera ledger para hacernos entender que nadie mayor a ocho años debe usar maquillaje en polvo (o base de maquillaje, punto)? sí, y se lo agradecemos.

3. ¡adiós rachel! ¿por qué maggie gyllenhaal prefiere la sonsez de harvey dent a la devoción que le profesa bruce? quizá eso sea algo que entiendan las mujeres con baja autoestima o una visión muy pedestre del amor; las demás, en cambio, agradeceremos siempre a los hermanos nolan, que son imparciales,  haber sido consecuentes con tan mala decisión.

4. no hay nada malo en hacerse bolas con tanto giro en el argumento. no es limitación femenina, sino un problema del guión.

5. “you complete me“. el eslogan de la codependencia acuñado en jerry maguire adquiere en esta película su verdadera dimensión. “tu complejo de superioridad moral te va a impedir matarme —le dice el guasón a batman— y me burlo tanto de ti que prefiero no abandonarte.” mejor que cualquier chick-flick, the dark knight desentraña los misterios de amor.

p.d. los otros tres ¿autores? de cinécdoque ya publicarán eventualmente más reviews de la cinta de nolan.

 

 

persépolis

en teoría, persépolis, cinta animada que cuenta la historia de una niña y su pasaje a la adolescencia y la vida adulta en el marco del atribulado y fundamentalista irán de las últimas décadas,  es una de esas películas que cualquier machín que se respete debería odiar, ya que posee todas las características de lo que denomino como el “síndrome amelie”: una apasionada y amplísima base femenina de fans,  reconocimiento de cierta crítica como una película “mágica”, protagonista alienada en historia coming of age que encuentra refugio en el poder de su imaginación, personajes pintorescos en su costumbrismo, anhelo por una perdida y reconfortante armonía familiar a la memo del toro, momentos conmovedores ante el descubrimiento amoroso, epifanías surrealistas encantadoras, sentimiento general de “sí se puede” frente a la adversidad, etcétera.

 

el hecho de que además esté basada en un comic “independiente autobiográfico”, universo genérico  al que le encanta glorificar al nerd y sus vicisitudes, le daba todavía una mayor ventaja para llevarse el amelie award de este año. sí, persépolis, de vincent  paronnaud y marjane strapi (autora del comic) cumple a la perfección con la checklist descrita, sin embargo, el largometraje es mucho más que la suma de sus partes: un milagro de expresividad hipersentida en blanco y negro sin verdaderos ánimos de lucha social, pero nunca inconsciente o ajena a un sentido íntimo de honestidad y ética. reconozco: magia pura, pues.

 

 

de acuerdo, no es perfecta, sobre todo en su último tercio, cuando se evidencia que carece de un  desarrollo narrativo sólido e  independiente de la naturaleza episódica de su fuente original. empero, eso no demerita que el film sea un torrente íntimo de emoción y sorpresa constantes, así que al carajo con la mezquindad y el rigor.   

 

plus: reto a cualquier machín a no derramar una lagrimita durante la secuencia en que la madre de marjerie se desploma al percatarse a full de que su hija está condenada a morir si se queda en irán (¡si te tocan los mato!): uno de los momentos más desgarrados en la larga carrera de catherine deneuve, quien le da voz y personalidad a la progenitora.

 

plus 2: ya quisiera yo haber tenido una abuelita como la de marjane. no porque me hubiera gustado habitar una casa con olor a piel y jazmines, sino porque la imagino como la prima lejana de otra viejita entrañable de enorme valentía: rachel cooper, la vieja protege-niños de the night of the hunter, interpretada por la queridísima lilian gish.

 

p.d. nobleza obliga: prometimos persépolis antes que wall-e. me dicen que la fan base de persépolis es violenta y no tolera dilaciones.  

el fin de los tiempos

el  fin de los tiempos,  el octavo largometraje del cada vez menos apantallante vueltatuerquero m. night shyamalan (el sexto sentido, unbreakable, signs),  cuenta la extrañísima historia de una letal rebelión verde (¿divina?) ante los excesos contaminantes de los seres humanos.

un día, tan común y corriente como uno de estos días,  llega el fin de los tiempos: sin ningún otro aviso estilo plaga bíblica que unas abejas desaparecidas, las encabronadas plantas de la madre naturaleza ubicadas en la zona alta de la east coast gringa liberan una toxina que provoca la locura asesina en los agresores humanos, quienes le dan vuelo sangriento a su paroxismo antes de emprender suicidios que, más que inquietar, provocan sonoras risas entre los espectadores.

el fin de los tiempos, admito, cuenta con una buena premisa calcada de las sci-fi movies paranoicas de los 50 y 60; de hecho, por momentos parece que la intención ulterior de shyamalan  es entablar una especie de juego intertextual con esos referentes cinematográficos, los cuales, junto con hitchcok y spielberg, marcaron su niñez, adolescencia y posterior desarrollo cinematográfico.  sin embargo, la dirección es un desastre: la violencia (tan contenida en sus cintas anteriores, donde todo era expectativa y sugerencia) degenera en un gore ridículo, quizá divertido en ácido (¡esa secuencia de los leones!), pero aburrido y tedioso en palomitas y fanta; mark whalberg y john leguizamo dan las peores actuaciones de sus carreras; la errática edición enlaza todo como si se tratara de un capítulo de el pantera, y hasta el presupuesto parece haberse agotado a la mitad de la filmación.

visto con morbosidad,  la película genera una cierta fascinación, como la que ejerce una mujer medianamente bonita que, por una causa que escapa a todo entendimiento, decide vestirse como puta y maquillarse como payaso.  en otras palabras, el fin de los tiempos es una cinta que toma la decisión de ser mala y lo consigue a pulso. todo un guilty pleasure.

p.d. la única que se salva de este fiasco es zooey deschanel, chavita de aspecto freak que le aporta una curiosa lindura a su personaje de esposa dubitativa ante la maternidad (la condición ideal de la mujer shyamalanesca).

la mariposa y la escafandra

 

pese a no gozar de las mejores condiciones contemplativas ante los numerosos excesos vacacionales, nos hemos dado tiempo para ver la mariposa y la escafandra, el fin de los tiempos y persépolis. en lo que se estrena the dark knight, postearemos breves reviews de las tres. va la primera:

la mariposa y la escafandra. el tercer largometraje del artista fashion hiperneoyorco  julian schnabel (basquiat, antes de que anochezca) cuenta la historia de jean dominique bauby, superchic editor de revistas de modas ultraparisino aspirante a artista onda schnabel devenido en megalisiado con onda a causa de hiperinfarto  que lo deja en calidad de bulto viviente y al cuidado de tres enfermeras buenísimas que, además de calentarlo con sus bamboleos,  lo ayudan a desarrollar un harto complejo sistema de comunicación vía el movimiento de un párpado (la única parte del cuerpo del protagonista que no queda paralizada) con el que logra redactar un libro de memorias titulado, sí, lo adivinaron:  la mariposa y la escafandra.

la condición del protagonista (que mantiene a su cuerpo atrapado en una escafandra, pero que al tiempo hace volar su imaginación como una mariposita en el cielo) pudo haberse prestado a azotes cursis mucho peores que el descrito anteriormente, pero schnabel, poseedor de una personalidad sensorial  robusta y gozosa, le inyecta una intensidad  irrefutable a las escapadas mentales de bauby, amén de su relativa obviedad.

si bien incompleta y demasiado ensimismada en la trascendencia de su lirismo, la mariposa y la escafandra conmueve y emociona. plus: el soundtrack está increíble. va la rola que cierra la movie: ramshackle day parade, del eterno joe strummer .

ramshackle day parade, joe strummer y los mescaleros

cinécdoque :.: in a nutshell

the dark knight: los primeros 5 minutos

mi amigo, “el tata”

 

 

pese a que en cinécdoque abogamos por disfrutar las películas en su lenguaje original, no nos queda otra más que aplaudir la decisión de que la voz de maxwell smart en la versión doblada de get smart!, el remake cinematográfico de la serie vintage el superagente 86, corra a cargo del maestro jorge arvizu “el tata”, responsable de haber doblado el original hace ya un buen tiempo. steve carell es chido, pero digo, hay niveles.

 

“el tata” es uno de los talentos más subvalorados de méxico. 

 

es hora de celebrarlo.

 

p.d. ojalá esto derive en un revival que culmine el lanzamiento de una nueva versión del robot 2-XL, mi mejor amigo de la infancia.

 

p.d. sí, fue una infancia muy triste: mi mejor amigo era “el tata”

 

 

mouchette

 

de nuevo atrasados y sin ver persépolis, ni tropa de élite, ni planet terror (dudamos de rodríguez, pero veneramos a la muy cachonda rose mcgowan) ni déficit (¡gael es nuestro cuate y sí, prometemos reseñarla), hemos revisado mouchette (1967), de robert bresson. sin talento para comentarla como amerita, sólo apuntamos dos milagros bressonianos:  

a estas alturas, la amplia mayoría del cine nos inunda con composiciones carentes de asertividad, donde el encuadre, intoxicado por la estilización, invita a que la mirada y el interés se pierdan. no hay ninguna toma en mouchette que se sienta carente de intención o flujo, por contenido que sea el desdoblamiento de la narrativa. las tomas de detalle, así como la manera en la que se insertan en la dinámica de la exposición,  son un testimonio de que bresson era un absoluto maestro del espacio. modernidad total que, como bien expresa paul schrader en sus ensayos, constituye un estilo metafísico inigualable.

cuando la explotación, el abuso, la mediocridad, el aburrimiento, la falta de reciprocidad y la pobreza espiritual de los usos y costumbres de  la realidad no dejan opción, el corazón siempre despierta, así sea para dejar de latir. sin escapadas mentales donde se imagina feliz y buscando tesoros, sin tomas de conciencia rebelde cool punk, sin ansias ni sueños de mar, pero con sexualidad preposmo, alma oscura y ambigua aura dreyeriana martiriológica, mouchette es la prima lejana de antoine donnell y la amante de leolo lozone, lo que la convierte en personaje entrañable de nuestra eterna adolescencia.

 

p.d. además, mouchette  es la muy involuntaria inspiración de una bizarra cultura suicida “tween”. visible en sitios como éste.